El Edicto de Bembibre (y 3): Tres palabras, tres nombres y un solo lugar verdadero

Augusto y Vespasiano
Augusto y Vespasiano

Entre los extraños nombres que encontramos en el edicto de Bembibre hay uno que ahora nos interesa más y al que dedicaremos nuestra atención, es Paemeiobrig. Como hemos dicho, de esta antigua palabra deriva el nombre actual de Bembibre. Ya que esto es así, entonces ¿qué pasa con Benevivere?; y ¿tiene Interamnium Flavium algo que ver en todo esto?

Paemeiobrig, en realidad, está compuesto por tres palabras: Pae, Meio y Brig; saber esto puede ayudarnos a la hora de recordar y de pronunciarlo. Con esas tres palabras, en la lengua céltica que se hablaba en nuestros valles hace más de 2.000 años, se formó por aquel entonces el nombre propio de la comunidad o ayuntamiento de los paemeiobriguenses; es decir, el topónimo Paemeiobrig.

Es interesante saber qué significa ese nombre, porque eso nos dará mucha información útil. Así, de aquellas tres palabras, la más transparente es Meio que equivale al latín inter y significa dentro de, en medio de o entre. Por su parte, Brig también es relativamente conocida y significa castro, entendiendo no solo la fortificación donde vivían las personas, si no también todo su territorio político y administrativo (ayuntamiento) que, además, podía incluir otros castros y granjas. Finalmente, Pae/Bae equivale al latín amnium y significa de los ríos o de las corrientes de agua. Por tanto, Paemeiobrig significa ayuntamiento en medio de ríos o, simplemente, Entrerríos. Es un topónimo descriptivo, e indica que los límites de este territorio estaban formados por corrientes de agua (ríos y/o regueros). En realidad, el topónimo Paemeiobrig, o Baemeiobrig, era bastante frecuente en el mundo prerromano. Aún hoy en día podemos documentar varias poblaciones actuales que derivan de esas palabras, yo he podido encontrar los siguientes: Bembibre (Le, C, Lu, Ou) Bembrive (Po), Bevimbre (Sa), Membibre (Lu), Membibre de la Hoz (Sg), Membibre de la Sierra (Sa) y Castromembibre (Va).

Como acabamos de ver, tanto Paemeiobrig como Interamnium (Flavium) significan Entrerríos y, aparentemente, el segundo es una traducción al latín del nombre original céltico, entonces, ¿serán dos nombres para el mismo lugar?

La primera vez que hallamos el topónimo Interamnium Flavium es en la obra del geógrafo griego Ptolomeo, a finales del siglo II después de Cristo. Poco después aparece en el denominado Itinerario de Antonino, en los primeros años del siglo III (Interamnio Flavio). Lo más probable es que ambos documentos, elaborados casi a la vez, copien este nombre de una fuente común. Es importante hacer notar que, hasta la fecha, no se conocen más documentos de época romana en los que aparezca el nombre Interamnium, y tampoco se cita en documentación de época sueva, visigoda ni medieval.

Así, tenemos un documento de finales del siglo I antes de Cristo en el que aparece Paemeiobrig y dos, datados en el paso del siglo II al III después de Cristo, en los que surge Interamnium; como vemos la evidencia documental para ambos es similar.

El adjetivo Flavium, que acompaña a Interamnium, indica que Roma le ha concedido a esta población el derecho latino, una condición jurídica que la sitúa entre la plena ciudadanía romana y los no ciudadanos. A partir de esta concesión sus habitantes se rigen por el ordenamiento jurídico romano y tienen los mismos derechos y obligaciones que los habitantes de la península itálica, aunque diferentes de los de Roma ciudad. Esto sucede en el año 74 d.C., cuando el emperador Tito Flavio Vespasiano le concede esta ciudadanía latina a unas pocas poblaciones. Habrá que esperar al año 212 a que Caracalla extienda la ciudadanía romana a todos los varones libres del imperio.

Probablemente, desde este momento (74 d.C.), Paemeiobrig pierde la inmunidad perpetua que le había concedido Augusto en el edicto y, para hacer visible este nuevo estatus adquirirá un nombre latino, acorde a su nueva condición jurídica. Así Paemeiobrig, con su inmunidad perpetua y gobernada por sus propias leyes, pasa a ser Interamnium Flavium, municipio regido por el derecho latino. Como consecuencia de esto, y para hacerlo visible, se traduce al latín el antiguo nombre céltico. El sujeto político, territorial y poblacional seguirá siendo el mismo, pero este importante cambio en su estatus de relación con Roma se marca mediante un bautismo, un nuevo nombre y, además, con el apellido del emperador que se lo concede. Desde el punto de vista jurídico (y tributario) muere Paemeiobrig y nace Interamnium Flavium.

Durante una época hubo, al mismo tiempo, un topónimo oficial (Interamnium Flavium) y otro tradicional e histórico, usado por los habitantes de la zona (Paemeiobrig). Sin embargo, solo uno de ellos estaba destinado a sobrevivir. El que resistió el paso de los siglos fue Paemeiobrig, palabra que, con el tiempo que todo lo cambia, derivó en Bembibre. De la palabra Interamnium, ni rastro.

A partir de época romana, y durante los siguientes 1000 años, no se conoce ningún documento en el que se cite una población que se corresponda con nuestro actual ayuntamiento de Bembibre; sin embargo, eso no quiere decir que hubiese desaparecido, simplemente no existía la necesidad de escribir su nombre. Pasado el año mil surgirán documentos en los que se cita de nuevo nuestro municipio, y lo hará con dos denominaciones simultaneas: Bembibre y Benevivere (bien vivir). Esto indica que, en estos años, el nombre de nuestro pueblo ya era el mismo de hoy: Bembibre.

Y si el nombre era ya Bembibre, ¿por qué, a veces, el escribano pone Benevivere? Pues porque lo normal en época medieval es que todo lo que se escribe se haga en latín. Los escribanos hablaban en su vida cotidiana el dialecto berciano de la zona, pero su trabajo era escribir en latín, aunque fuese un latín básico y bastante corrompido. Cuando tenían que escribir un nombre, o una palabra, que no sabían cómo se decía en latín, pues inventaban algo que sonase a latín y que le permitiese al lector saber de qué se hablaba; es parecido a cuando nosotros, de broma, nos ponemos a hablar en italiano (inventado). Se crea Benevivere, que tiene la virtud de significar algo en latín (bien vivir) y de sonar muy parecido a Bembibre, lo que le permite al lector saber de qué población se habla. Debe quedar claro que la aparición de la palabra Benevivere en los documentos no viene motivada por un afán filológico, si no que es el simple ejercicio rutinario de escribir conforme a la costumbre establecida: se deberá escribir, siempre y todas las palabras, en latín. Benevivere es una palabra que inventan los escribanos medievales como parte de su oficio.

Desde la aparición del Edicto de Bembibre y sus estudios posteriores, los lingüistas tienen claro que el antiguo nombre de Bembibre es, sin duda, Paemeiobrig. Bembibre no deriva de Benevivere, evoluciona desde Paemeiobrig. Además, la línea genealógica que enlaza estos dos topónimos también queda evidente en sus respectivos gentilicios. Las gentes de Bembibre somos bembibrenses y no bembibrinos, bembibranos ni bembibreses; del mismo modo los habitantes de Paemeiobrig eran paemeiobriguenses, componiendo ambos el gentilicio con el sufijo -ense (Bembibre-ense, Paemeiobrig-ense)

También relacionado con el edicto de Bembibre, brevemente, creo de interés mencionar otros asuntos:

La palabra céltica Pae/Bae significa rio, o curso de agua. Pues bien, el nombre de nuestro rio Boeza se compone de Pae/Bae (río) más Oza, que es un nombre propio que aparece con cierta frecuencia para denominar corrientes de agua, como por ejemplo la que discurre por Valdueza. Según esto Boeza evoluciona a partir de Bae+Oza, y significa “río Oza”, sin que sepamos con certeza el significado de Oza. En eusquera, que es una lengua con mucho vocabulario céltico incorporado, ibai significa rio. Otros antiguos nombres célticos de ríos son Baetis (Guadalquivir), Baenis (Miño) o Baelo.

Al añadirle el sufijo adjetival céltico femenino -aeca a Pae/Bae obtendremos la palabra Baeca, o Baika. Así Baika, o Baeca, significaría algo semejante a lo que es propio del río. Baeca evoluciona con el tiempo en la palabra de uso común vega (o veiga), de donde proviene también el apellido Vega, frecuente en nuestra comarca.

Finalmente, un apunte para el nombre de la tribu: Susarros (citada siempre en plural, los Susarros). En Susarro encontramos el sufijo -arro/urro, frecuente en la formación de nombres de tribus del NW Ibérico (conocemos Susarros, Seurros, Iburros, Egovarros, Guigurros y Arrotrebas). Arro alude al concepto general de masculino. En la ética céltica más clásica los valores de lo masculino, encarnados en el rey, son la locuacidad, la generosidad, la valentía y la heroicidad en combate. En sociedades antropológicas análogas es frecuente que las tribus tomen su nombre de un antepasado mítico fundador y que sus miembros se definan a sí mismos como sus hombres, o sus descendientes. Por tanto, y aunque no lo sabemos con certeza, es probable que Susarros signifique “los hombres de Sus”, pudiendo ser Sus– tanto el nombre del antepasado mítico fundador de la tribu (humano o divino), como alguna particularidad con la que la tribu se sentía identificada.

Tomás Rodríguez Fernández

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