Amable Arias reafirma su prestigio internacional: el artista bembibrense, protagonista de la gran subasta del Grupo Gaur

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La figura de Amable Arias vuelve a situarse en el lugar que merece dentro de la historia del arte contemporáneo. La subasta “Gaur 1966-2026”, celebrada el pasado sábado en San Juan de Luz (País Vasco francés), con motivo del sesenta aniversario de la fundación del histórico Grupo Gaur, se saldó con un notable éxito de ventas y dejó un dato especialmente significativo para Bembibre: Amable Arias fue el artista que despertó un mayor interés entre los coleccionistas.

La subasta reunía 36 lotes procedentes de los herederos de los ocho integrantes del Grupo Gaur, uno de los colectivos fundamentales de la vanguardia artística vasca del siglo XX. Según recoge El Diario Vasco, la sesión alcanzó una facturación de 440.625 euros, con 26 obras vendidas y una intensa participación de coleccionistas nacionales e internacionales.

En ese contexto sobresalió especialmente el nombre de Amable Arias. El pintor bembibrense presentó seis obras y todas encontraron comprador. Su óleo “Un Medio” (1964) alcanzó el precio más alto entre sus piezas, adjudicándose por 43.000 euros, muy por encima de los 8.000 euros en los que había salido a subasta. Los compradores adquirieron además otras cinco obras del artista, con remates comprendidos entre los 32.000 euros y los 5.000 euros.

Aunque la pieza de mayor precio de toda la subasta fue finalmente una escultura de Jorge Oteiza, que no llegó a venderse, los responsables de la casa de subastas destacaron que Amable Arias fue el artista que más interés despertó entre los pujadores, hasta el punto de que sus seis obras cambiaron de manos.

Este resultado confirma algo que los especialistas vienen señalando desde hace tiempo: la creciente revalorización de la obra de Amable Arias, tanto desde el punto de vista artístico como económico. Su presencia en colecciones públicas y privadas continúa aumentando y el mercado del arte reconoce cada vez con mayor claridad la importancia de una trayectoria creativa que durante años permaneció injustamente alejada del gran público.

Un reconocimiento que obliga a mirar hacia Bembibre

La noticia adquiere una dimensión aún mayor si se pone en relación con el futuro del legado de Amable Arias.

Desde hace años, Maru Rizo, viuda del artista, trabaja incansablemente en la conservación, catalogación y difusión de su obra. Gracias a ese esfuerzo, parte de la producción de Amable ya forma parte de importantes instituciones, como el Musée Basque de Bayona, donde decenas de sus obras han encontrado un espacio permanente.

Pero el mayor gesto de generosidad de Maru Rizo está destinado precisamente a Bembibre. Su voluntad es donar una parte fundamental del legado del artista —un conjunto de pinturas, dibujos, grabados y documentación— para que permanezca definitivamente en la localidad donde nació Amable Arias.

Se trata de una donación de un valor extraordinario. No solo por su evidente dimensión económica, que acontecimientos como la subasta de San Juan de Luz vuelven a poner de manifiesto, sino sobre todo por su importancia histórica, artística y cultural. Muy pocos municipios españoles tienen la oportunidad de custodiar gran parte de la obra de un creador cuya cotización y reconocimiento internacional no dejan de crecer.

Sin embargo, esa donación continúa sin formalizarse.

Durante 2025 la creación de la plataforma ciudadana “Bembibre es Amable” sirvió para reactivar unas conversaciones que parecían estancadas. Tras varias reuniones entre representantes de la plataforma, el Ayuntamiento y el representante de Maru Rizo, ambas partes manifestaron su voluntad de alcanzar un acuerdo y se llegó incluso al compromiso de impulsar un museo dedicado al artista en Bembibre.

Ese compromiso abrió una vía de esperanza, pero, a día de hoy, la donación sigue pendiente de hacerse efectiva.

La situación resulta especialmente delicada porque Maru Rizo ha expresado en numerosas ocasiones su deseo de culminar este proceso cuanto antes. Su avanzada edad hace que el tiempo sea un factor que no puede ignorarse.

Una oportunidad irrepetible

La subasta de San Juan de Luz deja una enseñanza difícil de discutir. Mientras el mercado internacional confirma el prestigio de Amable Arias y los coleccionistas compiten por adquirir sus obras, Bembibre tiene todavía sobre la mesa la posibilidad de convertirse en el gran centro de referencia para el estudio, conservación y difusión de su obra.

Sería un proyecto de enorme trascendencia para la cultura, para el patrimonio local y también para el desarrollo turístico y económico del municipio. Un museo con una colección de esta magnitud situaría a Bembibre en el mapa del arte contemporáneo español y garantizaría que las futuras generaciones pudieran conocer, en su tierra natal, la obra de uno de sus creadores más universales.

Precisamente por eso, la noticia llegada desde San Juan de Luz debería interpretarse como algo más que el éxito de una subasta. Es una confirmación del valor creciente de Amable Arias y, al mismo tiempo, un recordatorio de la responsabilidad que tiene Bembibre con su legado.

Porque las cifras hablan por sí solas, pero hay algo que vale todavía más que el precio alcanzado por un cuadro en una sala de subastas: conservar para siempre, en la tierra donde nació el artista, una parte importante de la obra de quien ya forma parte de la historia del arte contemporáneo. Perder esa oportunidad sería un error cultural de enormes dimensiones, difícilmente reparable. Y si eso llegara a ocurrir, la historia también recordará que hubo quienes no estuvieron a la altura de esa responsabilidad.

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