El periodista y escritor ponferradino Toño Criado abre sus páginas con un evocador recorrido por Noceda del Bierzo, villa que durante las décadas de los setenta y ochenta del pasado siglo llegó a ser conocida como «la Suiza berciana», un apelativo que reflejaba el esplendor turístico y paisajístico de la localidad.
La nocedense Nanci de Paz invita al lector a recorrer el Camino de Santiago a su paso por El Bierzo. En esta primera entrega recupera, con la mirada puesta en 1976, el trazado jacobeo y las vivencias que marcaron aquella época.
Por su parte, el catedrático de la Universidad de León Alfonso Fernández-Manso nos conduce hasta Labaniego, localidad del municipio de Bembibre, para descubrir su riqueza toponímica, su paisaje y la memoria que atesora. El propio autor acompaña su trabajo con una cuidada selección de acuarelas que enriquecen este singular viaje por el Bierzo Alto.
La revista incorpora asimismo un sugerente recorrido por las cuencas altas de los ríos Boeza y Tremor, de la mano del ingeniero, periodista y politólogo Pedro Costa Morata, vinculado desde su infancia a la provincia de León, donde cursó sus primeros estudios. En este itinerario visita Igüeña y su entorno, donde fuera alcalde Laudino García, acompañado por Ismael el Rubio, en un viaje que combina la observación del paisaje con la evocación de la memoria de estas tierras.
El número se cierra con un sentido homenaje del propio editor de La Curuja, Manuel Cuenya, quien dedica la portada y unas páginas impregnadas de emoción a la memoria de Pepín el de Olina, querido paisano y amigo recientemente fallecido. Un tributo sincero que pone el broche final a una edición en la que, una vez más, la revista reivindica la memoria berciana como un patrimonio vivo y compartido.


















