A CIENCIA CIERTA / “Toda ciencia tiene de ciencia, lo que tiene de matemática” (H. Poincaré)

Todas las personas a medida que vamos cumpliendo años vamos adquiriendo conocimientos y máxime se hemos pasado un tiempo más o menos largo de la vida dedicado al estudio o a la lectura, que también es un modo de estudiar. Esto ha sido así desde hace milenios; pero estos conocimientos o si se quiere las informaciones que nos llegan no son siempre total y absolutamente verídicas. Los errores (aunque sean muy puntuales) existen incluso en los libros que se enseñan en centros de reconocido prestigio. Ante esta situación (y aunque no siempre somos plenamente conscientes de ello); damos credibilidad a lo que nos parece que la tiene por las más diversas razones. A menudo simplemente contrastando datos que proceden de fuentes diversas y que aluden todas al mismo tema. Cuanto mayor sea el grado de coincidencia o encaje entre las informaciones recibidas, mayor es la probabilidad de que estas sean ciertas. Otras veces porque confiamos por el motivo que sea, en la fuente de información. En realidad creemos aquello que a nuestro juicio tiene las mayores probabilidades de ser cierto; pero probabilidades no son certezas absolutas.

Lo ideal sería que todos y cada una de los prácticamente infinitos datos que se muestran en los libros de enseñanza se pudiesen comprobar por nosotros mismos y de modo bien evidente e indudable; pero eso es imposible. No podemos por ejemplo repetir experimentos del pasado que sirvieron -según se dice- para descubrir enseñanzas que figuran en los libros de texto. Aunque los repitiésemos podemos cometer errores en la observación o en las medidas. Por otra parte a menudo ocurre que para entender determinadas cuestiones (la llega a La Luna o la circulación del agua subterránea por ejemplo), se necesitan una serie de conocimientos previos de física, matemáticas, astronomía, geología,… que no todo el mundo posee y que requieren a menudo mucho tiempo y mucho estudio. Ante esta situación nada tiene de extraño que cada cual se invente cualquier idea que juzgue lógica y se la crea sin más y punto,…aunque desde el punto de vista científico sea un disparate. Los que dicen disparates lo hacen-me parece- en gran medida porque no son conscientes de ello.

Hay no obstante una parte de conocimiento humano, que no requiere ni experimentos, ni conocimientos previos, ni recurrir a la necesidad de aceptar como cierto algo que otros nos han contado. Son las matemáticas. Hasta un analfabeto sabe que 2 unidades sumadas 4 veces, por ejemplo, son 8 unidades.

En el campo de las matemáticas y de la geometría hay sin duda muchos ejemplos de esta realidad. Pondré sólo dos para no liar mucho a madeja. Uno es el hecho de que la suma de los ángulos de un triángulo (que son evidentemente y exactamente tres) son 180º o si se quiere un ángulo con una apertura tal, que es exactamente una línea recta. Un ángulo llamado llano. Para demostrar esto y entenderlo no hace falta ni siquiera saber leer  o escribir. Pruebe comprobarlo el lector por si mismo.

Otra demostración muy célebre es la del Teorema de Pitágoras, que dice que el cuadrado de la hipotenusa de un triángulo (rectángulo forzosa y  evidentemente) es exactamente igual  a la suma de los cuadrados de sus catetos. En la Red hay abundante información al respecto. Tampoco hace falta ni siquiera saber leer o escribir para demostrar esto. Quizá en todo caso entender lo que es una multiplicación. Compruébelo también el lector. Para que se anime, le puedo comentar que en la Red he leído que existen miles de formas de demostrar el teorema de Pitágoras.

Lo importante en cualquier caso, es que nos hallamos ante un conocimiento que es evidente por si mismo y por ello no es preciso, ni creer ni confiar en la veracidad de la información; si no en comprobarla por uno mismo y sin ningún tipo de conocimiento previo. Esta es la cuestión.

Por otra parte es evidente en si mismo, que los datos cuantificados (expresados con números), son absolutamente más rigurosos que los cualitativos. Esta quizá sea la razón, por la que  muchas personas al opinar casi siempre eviten dar cifras. Es un modo de hablar sin concretar lo que se dice. Es evidente en si mismo, que los datos de cualquier índole expresados mediante números (días de vida,  metros de un medida, euros de un sueldo, kilos de un producto,….) son siempre, más precisos que las ambiguas palabras como , mucho, poco, regular, bastante, …

“Toda ciencia, tiene de ciencia, lo que tiene de matemática”. Por lo que he leído esta frase la pronunció un célebre matemático (H. Poincaré) que falleció en 1912 y al que lógicamente yo no pude conocer. Entiendo que la frase y otras informaciones sobre tal personaje, son ciertas porque las circunstancias en la que me llegaron, así me llevan a pensar. En este caso no obstante lo importante no es quien dijese esa frase; si no que en mi opinión, es una de la realidades tan evidentes que ni siquiera hace falta saber leer o escribir para entender que así es.

Rogelio Meléndez Tercero

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Share on pinterest
Pinterest
Share on whatsapp
WhatsApp
Share on telegram
Telegram

También podría interesarte