El cuartal como medida de superficie

Hasta hace escasas décadas a los labradores les resultaba mas sencillo hablar de cuartales de superficie que de hectáreas o metros cuadrados, por ejemplo. Es comprensible que así fuese. Durante siglos el cuartal fue la unidad de medida también para superficies.

Ahora bien. ¿Que extensión tiene un cuartal? En San Andrés de las Puentes hacia el año 1752 y al igual que en otros pueblos de la zona lo expresaron muy correctamente. Dijeron que una superficie de un cuartal es aquella que para su perfecta fructificación se siembra con un cuartal de centeno; tratándose de tierra destinada al cultivo de este cereal y siendo tierra de buena calidad. En Castropodame por aquellas fechas también opinaban así y algo similar (creo que prácticamente lo mismo); en los demás pueblos de la zona. Si el terreno no era de buena calidad (podía ser de calidad mediana o de ínfima calidad), las cantidades empleadas para la sembradura ya eran diferentes. Con el trigo sucedía otro tanto pero con el lino (al menos en Castropodame no).

Es evidente que era una definición muy poco rigurosa desde un punto de vista matemático. ¿Como se comprueba la “perfecta fructificación”?. Aun cuando esta se pudiese comprobar cabe señalar que una buena o mala cosecha, se puede deber a múltiples factores y no sólo al hecho de que la cantidad de semilla empleada sea o no la adecuada. Por otra parte una finca puede tener zonas de buena calidad y otras que no lo son tanto.

Dada la cultura de hace siglos (muchas personas sin siquiera saber leer), lo más lógico es pensar que si una persona adquiría una tierra y en el momento de la adquisición se le decía que tenía por ejemplo 3 cuartales de extensión ;el dueño así lo daría por hecho durante toda su vida, sin hacer el más mínimo esfuerzo por comprobar si era cierto o no. Hoy en día es práctica habitual cuando se compra una finca medirla y según el valor de la misma la exactitud que se exige en las medidas es mayor o menos; pero siempre muy superior a la exigida hace siglos.

En las Respuestas Generales del Catastro de Ensenada (mitad siglo XVIII) y de nuevo en San Andrés de las Puentes indicaron muy bien, como calculaban la superficie de las fincas; aunque añado que en los demás pueblos del entorno también las respuestas a estos asuntos eran similares. Dijeron que ni en el término de este lugar, (S. Andrés) ni tampoco en los del entorno, se ha utilizado ni se utiliza para medir las tierras medida instrumental alguna. Es decir que si bien para medir el vino se utilizaba una vasija con determinada capacidad (un cántaro por ejemplo); para medir la superficie de las tierras no había nada. Añaden además que para saber su extensión se recurría a la opinión de hombres expertos que por simple inspección visual es decir pura y llanamente a ojo estiman su superficie.¡¡ Vaya panorama¡¡. También y como en otros muchos pueblos (Castropodame entre ellos) dijeron que jamás habían visto medir tierras en el lugar.

¿Cómo no tenían una sencilla cinta métrica o algo similar, cabe preguntarse? Es sencillo porque ni siquiera sabían multiplicar. No les habría servido de mucho. Es muy frecuente (lo más habitual) el caso de pueblos en los que se dice que jamás han visto medir las tierras. Hay otros en los que indican la superficie en fanegas o cuartales de cada especie pero nunca dicen como logran ese dato. Todo parece indicar que simplemente a ojo.

No obstante los técnicos que a mitad del siglo XVIII, dirigieron la realización del Catastro de Ensenada; querían saber la extensión superficial de un cuartal expresado en varas castellanas. Una vara castellana son 0,835 metros es decir a efectos prácticos un paso. A juzgar por los datos del Catastro de Ensenada lo que hicieron fue buscar en cada pueblo una finca que fuese al menos aparentemente cuadrada o rectangular, que se considerase de un cuartal y medir sus lados. De este modo se podría saber las varas cuadradas que tenía un cuartal. Como era de esperar los resultados fueron de lo mas dispar. Sin embargo no deja de ser sorprendente que haya una gran coincidencia en las medidas de diversos pueblos. Yo supongo que simplemente como hacen hoy en día los malos estudiantes se copiaron unos a otros. Si los de un pueblo decían que un cuartal era un cuadrado de 30 x 30 varas los de al lado lo daban por bueno y punto. He visto las respuesta de numerosos pueblos bercianos, (no todos ni mucho menos) y hallo que aunque hay muchas discrepancias también hay notables coincidencias. He aquí a modo de simple ejemplo numerosos casos (que no todos los que he visto).

LAS MEDIDAS DE UN CUARTAL

En S. Miguel de las Dueñas, Ponferrada, Molinaseca, Onamio y Almázcara dijeron que un cuartal eran 24 x 24 varas es decir expresado en metros cuadrados, podemos decir que prácticamente 400 m2. En Matachana, San Pedro Castañero, Turienzo Castañero, Torre del Bierzo y Villaverde de los Cestos 30 x 40 varas. En Tremor de Abajo, Sta, Cruz de Montes, Paradasolana y Castrillo del Monte 34 x 34. En Albares de la Ribera y Bembibre decían que 36 x 36, en Calamocos 72 x 12, en S. Andrés de las Puentes 60 x 26, en Viloria 29 x 29, en Congosto y Cobrana 30 x 30 y así podríamos seguir. En Castropodame 21 x 23. No obstante yo he localizado en Castropodame, en los planos catastrales actuales una finca que es de mi familia y que según mis padres ( y abuelos) es un cuartal y según los datos del Catastro actual tiene 523 m2 o si se quiere 27,5 x 19 metros, que en varas son 32,89 x 22,7 dato este que no coincide con la medida del cuartal que en el año 1752 se definió en Castropodame. Se ve que el que los “topógrafos” de Castropodame de la época eligieron para medir no fue este cuartal. Por lo que yo he visto los más sinceros fueron los de Labaniego, que dijeron que un cuartal de superficie era una medida de superficie variable. y por ello esa operación que en tantos pueblos hicieron consistente en elegir una tierra de un cuartal y medirla en este pueblo no la hicieron.

En definitiva aparece una amplia variedad en lo que respecta a la medida de un cuartal de superficie y todo ello pese a que como ya he dicho pienso que copiaron unos de otros. Hoy en día se atribuye (oficialmente eso si), al cuartal una extensión de 400 metros cuadrados es decir 20 x 20 que viene a ser 24 x 24 varas. Es evidentemente una aproximación a la realidad o una medida de consenso; pero nada mas. Lo mismo supongo que ocurre en el caso de otras antiguas medidas de superficie como el almud de Cuenca. En este pueblo a mitad del siglo XVIII (Catastro de Ensenada también); decían que un almud de tierra es la superficie que se siembra “a puño” con un almud de semilla y añadían que si la tierra era de buena calidad y se sembraba de trigo, precisa 6 celemines de trigo, que son obviamente pues un almud de trigo de capacidad o volumen.

En El Bierzo había otras medidas de superficie calculadas también “ a ojo de buen cubero”. Un jornal de viña por ejemplo era la superficie que un jornalero era capaz de cavar en una jornada. Se decía que un jornal era medio cuartal. La extensión de los prados se calculaba en función de la cantidad de hierba (seca supongo) que producían. Esta cantidad de hierba se expresaba en balagares y según los vecinos de Labaniego un balagar era la cuarta parte de un carro. Se establecían una serie de equivalencias entre las diferentes medidas; pero como la unidad de medida (cuartal );estaba mal definida, odo el sistema de medidas estaba “viciado”.

INTENTANDO ESPABILAR

No obstante la realización del Catastro de Ensenada; debió servir de acicate para que el personal de la época “se pusiese las pilas” a la hora de medir fincas. En alguno de los archivos por mi consultados de modo frecuente he visto apeos (inventarios) de bienes que están realizados con mucho más rigor y exactitud que la del Catastro de Ensenada. Son todos posteriores a las fechas de realización del Catastro de Ensenda. En efecto y quizá porque poco a poco los escribanos y otros intelectuales de la época iban espabilando hay casos en los que se medían las fachadas de la fincas (todas en general) y además se hacía un croquis de las mismas. Es una lástima que esos “topógrafos” del siglo XVIII; no supiesen algo que ya entonces debía saber y es que si un terreno lo dividimos en triángulos y medimos todos sus lados con cuidado podemos obtener no sólo la superficie si no también un plano exacto del mismo. Tan exacto que puede ser perfectamente válido para el nivel de precisión que hoy día se exige.

Al hablar de exactitud cabe plantearse una cuestión. ¿Cómo podemos saber con total y absoluto rigor la superficie de una finca?. Pues voy a dar una respuesta que quizá sorprende a más de alguno máxime si sabe que yo me he dedicado desde hace muchos años a la agrimensura. El rigor total y absoluto no existe, por extraño que parezca. Ahora bien, añado que lo importante y lo que se necesita en la vida cotidiana es saber la superficie de una finca con aproximación suficiente. Como este es un asunto interesante y sin duda sea una sorpresa para muchos lo expondré con detalle en otro artículo de Bembibre Digital.

Adjunto una imagen “Google” de una finca que según dicen mis padres y al parecer decían mis abuelos es un cuartal y que tiene como he dicho 33 x 23 varas.

Rogelio Meléndez Tercero

 

 

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