El anterior adjudicatario de la estación de autobuses de Bembibre explica su versión: dos años intentando dejar el servicio por el impago de las empresas de transporte desde el primer día

Bembibre estación de autobuses dársenas

El anterior adjudicatario de la estación de autobuses, el empresario José Manuel Ventura, ha lamentado las formas en que se le ha notificado la resolución del contrato de gestión después de haberse prorrogado el mismo. Con una deuda que ronda los 100.000 euros sólo con una empresa de transporte que no ha abonado las tasas desde la apertura de la estación, la estación devenga un canon mensual y una serie de costes de mantenimiento que, según ha explicado, ha hecho completamente insostenible la explotación del servicio.

Pero lo que reprocha es la falta de apoyo del Ayuntamiento de Bembibre, titular de la estación y el encargado de aprobar unas tasas que ahora empresas como Alsa se niegan a pagar, y que son la esencia del servicio. Una tasa que se mueve entre los 0,50 y los 0,60 euros por entrada y salida de autobuses que él nunca ha percibido y que ha derivado en unas pérdidas que eleva a los 16.000 euros anuales.

“Llevo dos años intentando dejar la estación», aseguró. «Hce un año y medio hablé con Silvia [la alcaldesa de Bembibre], le expliqué que tenía unas pérdidas que no podía asumir y me pidió que mantuviera la sala abierta hasta que saliera un adjudicatario o que alguien la quisiera”, aseguró. En este sentido, la decisión fue mantener la instalación, pero en poco tiempo se vio obligado a cerrar los baños por el mal uso que hacían los usuarios con rotura de puertas, sanitarios, grifos y tuberías unido a la falta de civismo de algunos usuarios: “tuve que cerrarlos, era o eso o acababan con la estación”.

Primero recibe la prórroga del contrato

Pese a esta situación, explica que hace cerca de dos meses recibió una comunicación informándole que su contrato se prorroga un año más, un periodo de tiempo que no estaba dispuesto a asumir por la falta de soluciones tal y como trasladó al Ayuntamiento, aseguró. “Pero luego me dicen que me retiran el contrato por mala gestión”, reprochó visiblemente molesto.

El anterior adjudicatario lamenta que han sido cinco años “de lucha con el Ayuntamiento, con Alsa, con tasas que no pagan, papeleo, abogados y todo esto ha sido echar balones fuera; y ahora, cuando nosotros decidimos dejar la estación porque sin esas tasas es imposible llevarla (no se puede gestionar una estación con los cafés que vendes), cuando hemos hablado con ellos muchas veces y llevamos intentando dejar la estación dos años, nos prorrogan el contrato y luego nos lo quitan por mala gestión”.

También ha recordado que el contrato recoge el cobro de unas tasas que aprobó el Ayuntamiento por parte de las empresas de transporte. Por esta razón, se pregunta si eso no es incumplimiento de contrato, «pero incumplimiento conmigo, porque a mí nadie me ha pagado nada».

Lamenta que el Ayuntamiento hubiera cobrado el canon el año de la pandemia «cuando no ha habido actividad en general en ningún lado, y menos los autobuses», y concluye que, pese a todo, “nos deja a nosotros como si tuviéramos la culpa”. “No nos quita el Ayuntamiento la estación, la hemos dejado nosotros”.

 

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