El TSJ avala la condena de 10 años de cárcel a la mujer del pegamento que fingió su secuestro acusando en falso a un bembibrense

El Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León ha confirmado hoy la sentencia condenatoria a Vanesa Gesto, la berciana que simuló su secuestro y detención ilegal implicando al bembibrense Iván Rico.

La Audiencia Provincial de León se pronunció el pasado mes de septiembre condenando a esta vecina de Fabero, conocida popularmente como la mujer del pegamento, a un total de diez años de prisión, el pago de una multa de diez meses y la indemnización de 25.000 euros a su expareja. A éste le acusó de secuestro, agresión sexual y de causarle quemaduras en la vagina con un pegamento.

El órgano judicial considera que «había actos preparatorios» encaminados a dar credibilidad a la «notitia criminis» que la condenada iba a trasladar oficialmente a las fuerzas de seguridad y a los tribunales. Y queda claro que fueron concebidas por la propia Vanesa para «asegurarse la detención e ingreso en prisión con caracter indefinido de su expareja Iván Rico», que había quedado libre días antes de la denuncia.

Además, su cómplice ha sido condenado al pago de una multa de siete meses a razón de diez euros diarios, y el pago de una cuarta parte de las costas y de asumir la responsabilidad subsidiaria en la indemnización al falso acusado de un delito de violencia de género.

El TSJ considera que convenció a un amigo para engañar a las autoridades mediante la simulación de varios delitos de malos tratos y denunciar a su ex novio como autor de los mismos para que fuera detenido y encargado. 

La mujer recurrió la sentencia de la Audiencia Provincial de León al entender que hubo error en la apreciación de las pruebas. Según ella, más que a su actuación, a la que se atribuyen sin fundamento una serie de «complejas maquinaciones que no se corresponden con sus limitadas capacidades y su frágil personalidad, las privaciones de libertad que sufrió su ex pareja fueron fruto del automatismo de la policía al aplicar los protocolos de violencia de género y de la presión de los medios».

El TSJ entiende que la condena de la Audiencia está suficientemente fundada y resulta concluyente frente a la hipótesis exculpatoria que esgrime la defensa, destacando la intervención de la acusada en los hechos, que fue causa eficiente de las privaciones de libertad. 

Hay, así, pruebas de que compró varios elementos utilizados para simular el secuestro y lesiones. Incluso fue registrada por una cámara de seguridad adquiriendo una media, cuchillas, pegamento y cinta adhesiva. Del mismo modo, queda «acreditado» que se mandó a sí misma mensajes intimidatorios.

Los hechos tuvieron lugar en 2016

Los hechos sucedieron en octubre de 2016 cuando el bembibrense disfrutaba de un permiso penitenciario. Hasta entonces había permanecido en prisión por las continuas denuncias de su falsa víctima, con supuestas amenazas de aquel que deberán ser ahora probadas, a través de supuestos correos electrónicos y redes sociales, hasta llegar a fingir su propio secuestro, arrojándose pegamento en la vagina que decía que lo había hecho su expareja.

El joven bembibrense sufrió un daño personal incalculable, ya que su imagen apareció en programas de televisión nacional, en prensa escrita y digital, identificado con nombre y apellidos, juzgado por la sociedad como culpable cuando el juicio todavía no se llegó ni a señalar. Al final bastaron pocos días y la actuación eficiente de la Guardia Civil para terminar considerándolo como la verdadera víctima, aunque quienes más lo estigmatizaron públicamente no pusieron el mismo empeño en rectificar y recuperar su imagen.

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