Ana Ibáñez elogia el papel de las mujeres y abuelas por preservar la tradición del botillo

“Es la primera vez que estoy en Bembibre, mi primera incursión en el Bierzo, y la primera vez que me voy a comer un botillo”. De esta forma, la mantenedora del XLVIII Festival Nacional de Exaltación del Botillo, Ana Ibáñez, comenzó su discurso. Pero nunca es tarde, «no se me ocurre un lugar mejor para estrenarme que el Festival Nacional de Exaltación del Botillo de Bembibre”.

La presentadora del programa España Directo recurrió a la historia del evento, y reconoció que rebuscó sus connotaciones sociales en internet. Todo ello para concluir que su trayectoria justifica su calidad porque “lo que no es bueno, no dura”, por lo que hoy se le considera como “un producto de calidad y de primera”. “Y no lo digo yo, sino que más de 900 años de historia nos avalan”.

Pero su discurso no lo centró en internet, sino que destacó el papel de las mujeres, hoy abuelas, para preservar la tradición. A ellas las atribuyó la condición de “verdaderas mantenedoras de las tradiciones”, y la importancia que hoy tiene el botillo “ellas tienen buena parte de la culpa”.

Evocó las matanzas, los botillos que se prepararon y hasta los buenos momentos en familia. “Posiblemente, a través de este plato sencillo, pero contundente, no sólo os hayan alimentado el cuerpo hasta el empacho, sino también vuestra alma”.

El botillo como símbolo de la tradición, de cariño y de amor en el seno familiar con el papel de la mujer en su elaboración, desde el adobo al ahumado, el secado y su preparación.

Este nexo familiar con las abuelas llevó a la mantenedora a establecer su vínculo con Bembibre: “yo nunca me he comido un botillo, pero sí que he hecho algunos embutidos”, aseguró, “porque mi abuela, como las mujeres bercianas, juntaba a toda la familia con la excusa de la matanza”.

Y es que, el origen de fiestas como la que honra al botillo radica “en el orgullo de presumir de lo que sentimos como nuestro”. Por ello, “decir botillo es decir Bembibre, y decir Bembibre es saborear el Bierzo”.

Botillo y mina van de la mano

La mantenedora tampoco se olvidó de una de las señas de identidad de la comarca en general, y del Bierzo Alto en particular, con Bembibre a la cabeza: del sector minero. “Esos hombres, sobre todo, que durante años hicieron próspera a una tierra jugándose la vida en la mina”, perpetuó, que en algunos casos “se la dejaron”.

Con un guiño al sector, a los mineros, pero sin olvidar tampoco una alusión a la exposición ‘Piel Minera’. 

El sector minero compartió protagonismo con el Festival Nacional de Exaltación del Botillo de Bembibre. Ésta fue la temática elegida para esta edición, incluyendo actividades durante la semana cultural, pero también alusiones en el acto central.

La concejala de Cultura y Fiestas, Belén Martín, presentó el evento, no sólo con la temática minera, sino como una dedicatoria “a nuestra mina, a nuestros mineros y mineras y, en definitiva, a nuestras raíces”.

“Nacimos en una tierra pintada de negro, el carbón corre por nuestras venas, todos somos mineros”, expresó la edil en el acto. “Quien más, quién menos, todos hemos perdido a alguien en la mina, o dentro o fuera de ella, tras años de pulmones impregnados de carbón”.

Y recordó la “lucha constante por un futuro para el Bierzo”, hasta los cortes de carreteras, las protestas, encierros y la espera en el seno familiar. “Una lucha larga que, desgraciadamente, ha culminado con el cierre de todas nuestras minas que quedan vacías, aunque cargas de capas aún por picar, por barrenar, por sacar”.

También la alcaldesa de Bembibre, Silvia Cao, destacó “el sentimiento minero, la sangre minera que corría por quienes entraban en la mina cada día y también por las familias, padres, mujeres e hijos e hijas de mineros, entre las que yo me encuentro”, reconoció.

El botillo y la mina que, más allá del hermanamiento de esta edición, “su linaje viene de cuna”, para compensar “el esfuerzo de los mineros y mineras” con “un delicioso botillo acompañado de su verdura y su patata”. “Eso era gloria bendita al llegar a casa”.

Hermanamiento con el Cante de las Minas

Esta edición del Festival Nacional de Exaltación del Botillo sirvió para oficializar el hermanamiento con la Fundación Cante de las Minas. Contó la presencia del alcalde de La Unión, Pedro López, y el director de la Fundación, Juan Carlos López.

“Si botillo y mina van a de la mano, no pueden dejar atrás al cante, al ‘quejío’, a ese sentimiento del minero de amor/odioa la mina, a ese cantar que eriza la piel, que hace un nudo en la garganta”, evocó la alcaldesa. Porque el minero, prosiguió “está hecho de otra pasta, el minero siempre es minero, nunca se jubila”.

El acto previo en el Ayuntamiento sirvió para oficializar el hermanamiento. El alcalde de La Unión destacó las similitudes: “personas que han trabajado mucho y que se les escapó una forma de vida”, dijo López Millán. “No por eso hemos dejado de ser mineros, no por eso tenemos que dejar de sentirnos orgullosos”, expresó.

El alcalde del municipio murciano dio a conocer algunos detalles del Festival Internacional Cante de las Minas, “cantes que surgieron del dolor, del sufrimiento” y que hoy se ha convertido en uno de los festivales flamencos de mayor relevancia mundial.

José Luis Bragado gana el certamen literario

El acto sirvió para dar a conocer el ganador del certamen literario del Festival del Botillo. Se trata del título «Alborada berciana», de José Luis Bragado.

Se presentaron un total de 50 trabajos al concurso literario. El ganador estuvo presente en el evento, donde agradeció el «esfuerzo» en Bembibre que hace posible el certamen literario. «Mi relato es un humilde homenaje a las protagonistas de las cocinas de los hogares». Mujeres que «han elaborado, con cariño y esmero, el botillo», destacó, quienes «nos han hecho más felices a todos».

José Mercé

El Festival del Botillo terminó con la actuación de José Mercé, que se encargó de poner la nota musical y sentimiento flamenco en el acto central de este evento. 

Acompañado de un guitarrista, un percusionista y dos palmeros, Mercé contó con el respaldo de un público que lo recibió con un sonoro aplauso al comenzar con una ‘malagueña’ como introducción del evento.

El público acompañó tocando las palmas, sobre todo en las canciones más movidas; incluso, en los laterales, los más atrevidos se atrevieron con algún baile o, simplemente, el taconeo al que invitaba en su actuación.

Uno de los momentos más espectaculares fue con la interpretación de la versión ‘Al Alba’, de Luis Eduardo Aute. Con el ritmo que aportó flamenco y su grupo de músicos y palmeros, el público fue pieza clave entonando la popular canción.

 

Más fotografías de la Gala del Festival del Botillo

 

 

Fotografías: Dani Quiterio

 

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