El Doctor D.Martín Álvarez Santalla, hijo insigne de Villaverde de los Cestos

Cada vez es más frecuente encontrarnos con publicaciones, tanto escritas como digitales, sobre nuestros pueblos. Hay un enorme interés en dar a conocer y poner en valor todo tipo de elementos relacionados con su pasado: aspectos arqueológicos, arquitectónicos, etnográficos, etc., e incluso su propia historia con publicaciones al respecto.

En mis visitas al Archivo Histórico Provincial en busca de documentación sobre mi pueblo, he podido consultar también documentos sobre los pueblos del entorno, y en ocasiones, me he hecho con algunos de los que he considerado tenían una cierta relevancia. Teniendo en cuenta que hay personas interesadas en la historia de su pueblo y que todo tipo de información les será de suma utilidad, creo conveniente dar a conocer alguno de esos documentos a los que dichas personas, por diferentes motivos, no han podido acceder.

A continuación, se ofrece la trascripción de un documento que se conserva en el Archivo Histórico Provincial, en su sección de Protocolos Notariales, que nos ofrece interesantes aspectos sobre la personalidad de uno de los hijos más preclaros del pueblo de Villaverde de los Cestos: el doctor D. Martín Álvarez Santalla.

D. Vicente Álvarez Santalla, vecino del pueblo de Villaverde de los Cestos, digo: Hallándome poseyendo un Vínculo-Mayorazgo que fundó el señor doctor D. Martín Álvarez Santalla, Maestreescuela, Dignidad y Canónigo Doctoral de la santa iglesia Primada de la ciudad de Toledo y Cancelario de su Real Universidad, por lo que a él corresponde un capital de cincuenta y cinco mil reales impuesto en los cinco gremios mayores de Madrid. Cuya escritura se otorgó en dicha villa día primero de Noviembre del año de mil ochocientos dos, por los señores diputados directores generales de dichos cinco Gremios Mayores, a razón de un cuatro por ciento que componen la cantidad de dos mil doscientos reales vellón anuales. Los cuales dicho señor doctor D. Martín, por una escritura otorgada en veintisiete de dicho mes de Noviembre del mismo año, los donó de su libre voluntad, y por los días de la vida solo, a Dª. María Josefa López, su ama. Y como haya fallecido la susodicha y desde su fallecimiento cesado la cobranza de los réditos, por recaer en el Mayorazgo fundado por el mismo y que estoy poseyendo, por esta razón me pertenecen. Y como tenga que reclamarlos, para que no falte persona que en mi nombre lo haga, por el presente instrumento y en la más arreglada disposición del derecho, otorgo que doy todo mi poder cumplido, el necesario en derecho, más pueda y deba valer y con cláusula de sustitución en forma, a D. Zacarías Ibáñez agente de negocios en la villa y corte de Madrid. Para que, representando mi propia persona, derecho y acciones, reclame a mi favor los réditos vencidos desde el fallecimiento de la Dª. María Josefa López. Pues así me corresponde como único poseedor del indicado Mayorazgo. Percibiendo todo cuanto se le vaya entregando, dando recibos que quiero le sean abonados. Presentando para todo ello y más necesario, pedimentos, instrumentos, memoriales y testigos en sumario y plenario, haciendo cuantas reclamaciones sean precisas. Oyendo determinaciones, consintiendo en lo favorable y suplicando y apelando lo adverso para donde con derecho lugar haya. Siguiéndolas por los trámites regulares hasta conseguir en un todo la cobranza de los maravedís que me corresponden de los tales réditos, haciendo cuantas recusaciones contemple útiles. Y finalmente practique cuantas agencias y diligencias sean precisas, que el poder especial, general y bastante que por todo lo referido cada cosa y parte se requiera, el mismo doy y otorgo a dicho D. Zacarías Ibáñez y sustituto, completo de todas cláusulas y requisitos. Y con incidencias, dependencias, anexidades y conexidades, libre, franca, general administración, relevación de costas y fianza en forma. Y a la seguridad y firmeza de este dicho poder y cuanto a su virtud se obrare, obligo mi persona y muebles bienes raíces habidos y por haber. Y doy el mismo a las justicias y jueces de su Majestad de mi fuero y jurisdicción competentes, con sumisión a ellas y renunciación de leyes en forma. Por firme así lo otorgo ante el presente escribano público de la villa de Bembibre y Julio, primero, año de mil ochocientos treinta y cuatro. Siendo testigos D. Joaquín González Santalla, D. Francisco de la Huerta y D. Pascual Álvarez, soltero, vecinos y residentes en esta dicha villa. Al otorgante yo dicho escribano doy fe conozco, lo firma y lo firmo en fe de ello.

Vicente Álvarez Santalla

Ante mi
Eustaquio Mateo Álvarez

El doctor D. Martín fue un gran benefactor de su pueblo y de su familia. En el primero de los casos lo demostró con la construcción de su actual iglesia parroquial y en el segundo de ellos con la fundación de un Mayorazgo para miembros de su linaje.  Aunque esta institución fue abolida por las Cortes de Cádiz de 1812, de hecho, siguieron existiendo hasta bien entrado el siglo. Así en este momento en San Esteban del Toral coexistían dos Mayorazgos: el fundado por los Arias Santalla y el de los Cubero.

Pero la verdadera importancia del anterior documento, radica en que nos ofrece interesantes aspectos de la personalidad del Dr. Santalla, a través de los importantes cargos que desempeñó.

El Maestreescuela, según el diccionario de la lengua, era una Dignidad de algunas catedrales, que antiguamente estaba encargado de la enseñanza de las ciencias eclesiásticas.

Y según el Concilio de Trento deberían ser elegidos entre los doctores o licenciados en teología o derecho canónico. Condición que sí cumplía el doctor Martín al ser canónigo Doctoral.

Dignidad.- Título beneficial que da a algunos miembros de los cabildos catedralicios derecho de preferencia sobre los demás.

Canónigo doctoral. – Prebendado de oficio. Es el asesor jurídico del Cabildo catedralicio y debe estar graduado en derecho canónico.

Cancelario.- Dignatario, generalmente eclesiástico, que en las universidades tenía la autoridad pontificia y regia para dar los grados.

Por el primero de los títulos, Maestreescuela, Don Martín era el encargado de enseñar a los demás canónigos del cabildo catedralicio y a otros clérigos, todo lo necesario para que pudieran ejercer sus funciones eclesiásticas. Pero además de las funciones académicas le correspondían algunas otras, como las de gobierno: “Toda una actuación académica de profunda incidencia social que será directamente supervisada por la máxima autoridad académica: el Maestrescuelas, a quien por Bula y  Real Cédula corresponde ser al que fuera o es Maestrescuelas de la Santa Catedral Primada, con las facultades privativas de regir y gobernar la Universidad por si solo con jurisdicción académica, como Rector, Cancelario y Juez Académico del Estudio General.” (1)

“el maestrescuela-canciller era la máxima autoridad moral y académica y le correspondía presidir la inauguración del curso y proponer al moderante, elegido por el claustro, así como resolver los problemas y asuntos de disciplina, multas, sanciones, expulsiones, etc…En definitiva era el protector y al que le correspondía cubrir las vacantes de catedráticos…” (2)

Fue nombrado Maestrescuela el 18 de Julio de 1797. Su nombramiento apareció publicado en la Gaceta de Madrid, (equivalente en la actualidad al B.O.E. Boletín Oficial del Estado), en la que el rey, (Carlos IV), nombraba para Maestrescuela de la Santa Iglesia de Toledo “a D. Martín Alvarez Santalla y Robles, Canónigo Doctoral de ella.”

Como Maestreescuela, el doctor Martín tuvo el honor de recibir la entrega del nuevo edificio destinado a albergar la Universidad toledana, que había mandado levantar y sufragado casi en su totalidad el Cardenal Arzobispo D. Francisco Antonio de Lorenzana, edificio conocido hoy como palacio Lorenzana.

“… un magnífico y grandioso edificio, construido todo de cantería, ladrillo y sillares, no habiendo más madera en la fábrica que las puertas y ventanas (…) siendo entonces Rector y Maestrescuela el Doctor don Martín Álvarez Santalla, a cuyo solemne acto asistió como graduado e individuo de tan distinguida corporación literaria el Exmmo. Cardenal de Borbón, Infante de España, que luego fue Arzobispo de esta Diócesis.” (3)

“Tomó posesión la Universidad del nuevo edificio el 22 de abril de 1799, siendo Maestrescuela el doctor Dr. Don Martín Alvarez Santalla a cuyo acto asistió el Eminentísimo Cardenal D. Luís de Borbón, Conde de Chinchón e individuo del Claustro”. (4)

Como Dignidad, formó parte de ese reducido número de eclesiásticos, que detentaban una posición de preeminencia o superioridad sobre los demás. Según el Concordato con la Santa Sede de 1851, el Maestrescuela ocuparía el quinto lugar en el escalafón de Dignidades del cabildo catedralicio, “quinta silla post pontificalem”, siendo el Deán siempre la primera, seguida de la de Arcipreste, la de Arcediano y la de Chantre.

El Cabildo Catedralicio estaba formado por un elevado número de clérigos, que podemos dividir en “cuatro grupos: racioneros, capellanes, dignidades y canónigos. De todos ellos solamente los dos últimos participaban en las reuniones del Cabildo, celebradas en el coro dos o tres veces a la semana donde se tomaban decisiones”. (5)

En los años finales del siglo XVIII, Toledo “Tiene una clerecía opulenta, numerosa y de buena instrucción y piedad. Cuarenta Canónigos, catorce Dignidades, cincuenta Racioneros, treinta Capellanes de Reyes… que todos estos por lo común, mantienen un Page, sobrinos o parientes que siguen el Estudio…” (6)

En esos años aparece como Dignidad de Coro del señor Deán, que eran: Deán, Arcediano de Madrid, Maestrescuela, Arcediano de Guadalajara, Arcediano de Alcaraz, Abad de San Vicente y Capellán Mayor. Todas las anteriores dignidades eran canónigos, pero solo D. Martín aparece como canónigo Doctoral, mientras que las demás Dignidades vienen reflejadas como simples canónigos. Había otras siete Dignidades que pertenecían al Coro del señor Arzobispo. En 1798 fue nombrado por el Arzobispo para formar parte del Tribunal de Examinadores Sinodales a los cargos a Curatos del Arzobispado. (7)

Algunas de estas dignidades llevaban inherentes al cargo una serie de prebendas o beneficios. Consistían por lo general, en el disfrute de los beneficios que generaban los bienes de determinadas iglesias, y/o al cobro de algunos de sus impuestos, como los diezmos. Teniendo presente que había iglesias con importantes propiedades, el disfrute de esas rentas suponía una importante fuente de ingresos. Pero también recibían emolumentos por el cargo que desempeñaban, cuya cuantía dependía del cabildo al que perteneciesen, o de la facultad en que impartiesen la docencia. Sirva como ejemplo D. Juan Antonio Llorente, sucesor de D. Martín como Maestrescuela, que procedía de Calahorra, donde como canónigo cobraba unos 10.000 reales anuales. Sin embargo, como canónigo de la Iglesia Primada de Toledo sus emolumentos serían de 50.000 reales.(8)

En cuanto a la Universidad, según Luís Llorente, no todas las cátedras tenían la misma dotación económica, que iba desde los 10.000 a los 30.000 reales, siendo Teología, Cánones y Leyes las mejor dotadas.

“Los canónigos recibían unos ingresos que posibilitaban un importante nivel de vida equivalente al de la nobleza. Les permitía tener criados y ser propietarios de fincas urbanas y rústicas, además de intervenir en el gobierno local llegando a apoyar, en algunos casos, a grupos determinados de la oligarquía. En la mayoría de las ocasiones los miembros del Cabildo y en especial, las dignidades, provenían de linajes de la nobleza toledana, la influencia social y el prestigio que el cargo aportaba son rasgos a tener en cuenta…” (9)

Como Cancelario de la Universidad tenía la autoridad Pontificia y Real para conceder los grados que recaían siempre en eclesiásticos. Pero su gestión como tal Cancelario, no debió haber sido demasiado afortunada: “El denso informe y representación claustral elevado al rey Carlos IV, concluirá reconociendo el abandono en que se halla la pública enseñanza por las circunstancias reflejadas, pero sobre todo “(…) persuadido de que todos estos males han nacido de la absoluta independencia con que el Cancelario Dr. Alvarez Santalla procede en sus determinaciones, sin contar con el claustro, y del obstinado empeño con que se ha arrogado a un mismo tiempo este nombre y el de Rector, Juez Privativo Académico en todos los ramos de Gobierno, obrando contra lo que se observa en las demás Universidades del Reino y contra el tenor literal de las Constituciones Fundamentales de la de Toledo, que separan uno y otro concepto; reconociendo un verdadero Rector, distinto del Maestrescuelas, a quien corresponden diferentes actos de jurisdicción que le son peculiares, con inhibición de otros cualesquiera, cuyo ejercicio han visto expedito pocos años hace muchos individuos de este Cuerpo. Por ventura ha influido considerablemente en esta trastorno la libertad que los Maestrescuelas tienen de proveer las Cátedras y las sustituciones con facultad, según dicen, regia y dimanada de V.A. que en tiempos de estrechez, en que faltaban graduados hubo de dejar a su arbitrio esta elección con la calidad de por ahora,  hasta que se proporcionare competente número de Maestros de que hoy abunda: V.A., a cuya suprema autoridad es inherente esta designación, a quien corresponde señalar los límites de cualquier jurisdicción hallará en vistas de estas circunstancias , el medio más pronto, más eficaz para cortar en su raíz tan enorme prejuicios”.

La suspensión “cautelar” del Maestrescuelas Dr. D. Martín de Lugarnuevo por el recién ascendido a Dignidad de Maestrescuelas Dr. D. Martín Alvarez Santalla, no mermó “la crisis universitaria”, por lo demás generalizada en el Reino…” (10)

En Junio del año 1803, firma un informe elaborado por el claustro, y lo hace como “… Dr. Martín Álvarez Santalla Maestrescuela Dignidad y Canónigo Doctoral de la Santa Iglesia Primada, Cancelario Rector y único Juez académico de la Real Universidad y de su Estudio General…” (11)

Por todo lo expuesto anteriormente se puede afirmar que en los años finales del siglo XVIII y principios del XIX, desempeñó los más relevantes cargos del cabildo de la Catedral Primada, así como los de su Real Universidad.

Desconociendo los beneficios eclesiásticos de que dispuso el doctor Álvarez Santalla, que obviamente de alguno disfrutaría, junto con lo que supuso el desempeño de tan importantes cargos, es de suponer que el doctor acumulase una más que interesante fortuna, como demuestran algunas de las disposiciones testamentarias reflejadas en su memorial del testamento y que se reproducen a continuación:

“ Memorial que a honra y gloria de Dios y de su bendita madre formo yo D. Martín Álvarez Santalla… el día de mi entierro se darán doscientos reales vellón a los pobres a la puerta de mi casa. Igual cantidad en el día que me hagan las honras y cien reales vellón en el día del cabo de año.

Toda mi familia, seguirá en mi casa, y por cuenta de mi haber por el tiempo de dos meses, y con salario a las personas que le hayan tenido.” (12)

El término familia, en este caso, no solo hace referencia a vínculos de sangre, sino a la relación que hay con aquellos colaboradores más cercanos.

“Lego a mis dos pajes, Antonio y Cesáreo Carrasco, hermanos, naturales de la villa de Lominchar, las casas principales y accesorios que tengo en dicha villa para que las gocen por iguales partes… Al doctor D. Gerónimo Fernández Suárez, también mi paje se le dará una cama con dos colchones, cuatro sábanas, cuatro almohadas, dos fundas y una colcha…”

“A  Silvestra Manuela Santos mi ama, no se le hará cargo, ni pedirá cuenta alguna de lo que ha estado a su cuidado, y además de los trescientos ducados de vitalicio que le llevo asignados y se le citan en mi testamento se le darán seis colchones, el catre pintado de azul con algo dorado en que duerme, una cama de tablas pintada, ocho sábanas, ocho almohadas, ocho fundas, tres mantas, de las mejores,  dos colchas a su elección, todo el ajuar que tengo de cocina, las silletas, papelera y cortinas del cuarto que habita en mi casa, la bandeja de plata que tengo con asas, la marcelina de plata de mi uso, la salvilla chica de plata, cuatro cubiertos de lo mismo con cuatro cuchillos de plata a su elección, la  loza blanca fina, la copa de azofar y brasero de lo mismo con su caja, el Crucifijo de marfil, la mesita de nogal con un cajón, el cuadro de Nuestra Señora del Carmen. Y encargo a mis herederos fiduciarios, que en el interim y hasta que se verifique la imposición del capital correspondiente a los trescientos ducados vitalicios, se la den de mis bienes dichos trescientos ducados anuales, desde el día de mi fallecimiento.

Quiero se den a  Raimunda Santos que también se halla en mi casa doscientos ducados por una vez.” (13)

A María Casasola, doncella de cocina, le deja una cama con dos colchones, dos fundas, cuatro sábanas, una manta y una colcha. Y cuatro mil reales por una vez.

A su criado Francisco García, natural de Villaverde, le deja mil reales. Todas las cuales  donaciones las hace para que encomienden su alma a Dios.

En cuanto al Mayorazgo dispone que quien fuese su tenedor socorrerá anualmente a María y Ramona Álvarez, sobrinas de D. Martín, religiosas en Santa Clara de Astorga, con una cantidad igual a la estipulada en la escritura de renuncia de sus legítimas. Y también le grava con la obligación de terminar la iglesia parroquial de Villaverde, que según D. Martín, está bastante adelantada.

Y terminan las donaciones de la siguiente forma: “Mis herederos fiduciarios cumplirán cuanto dejo ordenado en dicho mi testamento y este memorial, cobrando todas mis rentas y vendiendo todos mis bienes: y cumplido, pagado y ejecutado todo, y hecha la imposición de los ochenta y dos mil y quinientos reales en los Cinco Gremios Mayores, en la forma que se expresa en la escritura otorgada en favor de Silvestra Manuela Santos, mortis causa, el remanente que quedare lo dividirán en tres partes iguales, una para D. José, otra para doña Josefa y otra para Manuela Díez, hermanos y mis sobrinos naturales de Santa Cruz de Viñales, en el Obispado de Astorga…” (14)

En el memorial del testamento D. Martín no hace mención alguna a su biblioteca, que dada su preparación y los altos cargos que desempeñó, debió tener y ser bastante importante. Solamente aparecen dos menciones a los libros:

“ Los tomos quinto, sexto, séptimo y octavo del Vanespen, que están en dos cuerpos, los entregarán mis herederos al Santo Tribunal de la Inquisición de Toledo, porque están prohibidos y por mandarse así por licencias que tengo para leerles.” (15)

El Vanespen al que hace referencia D. Martín, es un conjunto de libros sobre temas eclesiásticos, debidos a la pluma del sacerdote flamenco, nacido a mediados del siglo XVII, Bernardo Zegers Van Espen. Este eclesiástico fue un experto en temas sobre derecho canónico y como doctor en dicha materia, fue profesor en la universidad de Lovaina. La idea central de su relato era que cualquier decreto papal para que tuviera valor universal debía ser ratificado por los Obispos y Príncipes.  Acusado por ello de jansenismo, fue desposeído de todos sus cargos en la citada universidad. Su obra fue censurada y prohibida por la Iglesia, y puesta en el Índice. (Se conoce como Índice la lista de libros que la Iglesia considera que no pueden ser leídos por ningún católico y que en España estuvo controlado por la Inquisición). Prohibición que también afectaba a los eclesiásticos, de ahí que D. Martín, también tuviera que pedir licencia para leerlos. Lo que demostraría la gran inquietud intelectual de nuestro doctor, interesado en conocer todo lo publicado sobre temas eclesiásticos, sobre todo, aquellos que tuvieran una mayor relación con su cátedra de Derecho Canónico. Y que confirmaría su gran preparación académica, que le llevó a desempeñar tan importantes cargos. Todo lo cual me permite reafirmarme en que dispuso de una rica biblioteca, que su testamento otorgado en la ciudad de Toledo el tres de Noviembre de 1806, unos días antes de su muerte, que tuvo lugar el 16 de dicho mes, podría confirmar.

En su segunda mención a los libros, manda se envíe a su casa de Villaverde una copia del testamento y “un juego de libros, que tengo cuatro tomos en pasta, cuyo título es “Santalla, Peregrinaciones del Abismo”, porque las dedicatorias de esta obra contienen la ascendencia genealógica de los Santallas, y puede conducir que mi casa tenga dicha obra.” (16)

Peregrinaciones del Abismo es una obra debida al jesuita ponferradino Francisco Santalla.  Está compuesta por cuatro tomos que fueron publicados sucesivamente en la última década del siglo XVII.  El padre Santalla » Fue natural de Ponferrada, hijo de Don Juan Caruhujo Tormaleo y Santalla de Valdés, emparentado con los señores de Tormaleo y San Antolín de Ibias y con Don Fernando de Valdés, arzobispo de Sevilla. Su madre fue Doña Francisca de Castro, natural de Cacabelos. Su hermano Álvaro, casado con Doña Francisca Baeza y Grijalba y su hermana María, casada con Don Diego de Baeza Osorio de Monroy, vivieron en Ponferrada y pertenecieron a la nobleza de la ciudad”. …

A los dos años de terminar sus estudios ocupa la Cátedra de Teología Moral y tres más tarde es nombrado Lector de Teología Escolástica en Pamplona donde adquiere tal fama de orador que se le elige predicador perpetuo de la Cuaresma de aquella ciudad, a pesar de que era costumbre que cada año se trajera al mejor predicador del Reino.

Los superiores le apartan de la cátedra para aprovechar sus cualidades como misionero. Como tal recorre la península y sus islas. Dice el padre Andrés Ignacio de Zuazo en la censura de uno de sus libros. “No precisa censura porque lo garantizan las ciudades de León, Navarra, Rioja y Castilla favorecidas con su predicación por más de veinte años”. Por Asturias también misiona, pues en la dedicatoria a su primo el Sr. De Tormaleo, recuerda con cariño a los aldeanos de San Antolín de Ibias y les dice que, como no le es posible volver a verlos personalmente, les envía su libro.” (17)

Necesitando un mecenas que le ayudase económicamente en la publicación de su obra, lo halló en los señores de Tormaleo. Se toma la licencia de dirigirse a dichos señores, alegando vínculos de sangre. “Aunque de carne y sangre no desdice de mi estado la relación de estos vínculos, pues solamente me aprovecho aquí de ellos…”.(18) Por lo que, una vez recibida la ayuda, “los varios socorros que de Vm. he recibido que, aunque no fueron suficientes, tampoco sin ellos pudiera yo imprimir aquellos libros…” (19), les dedica la obra. Y para demostrar los vínculos que les unen, a continuación de la dedicatoria ofrece una breve genealogía de cada uno de los señores.

 Al muy esclarecido caballero, Don Bartolomé Pérez, Osorio, de Tormaleo, Prada, de Valdés, señor de la villa de Tormaleo, y su jurisdicción, y en ella de los lugares de Fondo de Villa, de Fresno, de Luina de Busmartín, y de Baldebueyes. Señor también de la Villa de San Antolín, cabeza del Concejo de Ibias en el Principado de Asturias, Patrono de su iglesia parroquial; y en su Territorio de los lugares de Caldebilia,  de Busto de Basnadas, de Folgosa, y de Forna. Señor finalmente de Taladriz, de Villoril, de Llanedo, de Villarmerín, de Villarcendencias, de Villarín. …
De varios, y reforzados vínculos se deja aprisionar mi atención en beneficio de aquella diligencia: a obligaciones de sangre se reduce el primero, pues de mi Padre D. Juan Caruhujo, y Santalla fue primo hermano su Padre de Vm, y más de cerca fue también Prima hermana mía, y de mis legítimos hermanos, D. Álvaro y Doña María, su Madre de Vm. Doña Paula Caruhujo de Prada y Santalla…
Valladolid y Enero 12.de.1697
Besa la mano de Vm. su más afecto primo; y capellán. Francisco Santalla

A la esclarecida señora Doña Teresa Margarita de Cadórniga, y Pimentel, Señora de las villas de Tormaleo, de San Antolín y de Taladriz, Hermana legítima de D. Luis Cadórniga, y Pimentel, señor de la ínclita casa de la Mezquita en el reyno de Galicia, Marqués de Robledo, y Vizconde de Santa María de la Alameda…
Abuelo fue de V. S. D. Diego de Prada, caballero del Orden de Santiago, cuya legítima Hermana casó con Hermano también legítimo de mi padre. Veo más; que siendo Primo segundo, y tercero mio el Señor de Tormaleo, es también Primo segundo, y Esposo de V. S. Y,  su Suegra la Señora Doña Paula Caruhujo, y Santalla, no menos fue Prima hermana mía, y de mis hermanos D. Ávaro y Doña María, que de su Madre y de V.S. la Señora de la Mezquita, y de su Hermana la Señora de Figueroa; Tía por consiguiente la misma Doña Paula de su Hermano de V. S. el Marqués de Robledo, y de la Marquesa, y señora de la gran Casa de Figueroa…
Valladolid y Mayo 12 de 1698
Mi Señora
Besa la mano de Vs su más reconocido capellán. Francisco Santalla. (20)

Con los escasos elementos de juicio disponibles, creo que el doctor Martín fue un eclesiástico con una gran preparación, capacidad de trabajo, culto y de una acusada personalidad. Los altos cargos que desempeñó, unido al prestigio que ello conllevaba, le permitieron relacionarse con las élites de la ciudad de Toledo, no solo eclesiásticas, si no también civiles, nobiliarias y reales.

Espero que este breve artículo haya servido para dar a conocer un poco más la personalidad de uno de los hijos más ilustres de este Arciprestazgo del Boeza durante los  siglos XVIII-XIX. Y también a animar aquellos amantes de la historia del pueblo de Villaverde, que me consta los hay, se atrevan con la biografía de este interesante, peculiar y singular personaje.

Antonio Gómez Marqués

 

(1)   La Real y Pontificia Universidad de Toledo: siglos XVI-XIX, Toledo, Luís Llorente

(2)   La universidad de Toledo en el siglo XVIII. Luís Martín Martín

(3)   La Real y Pontificia Universidad de Toledo: siglos XVI-XIX, Toledo, Luís Llorente

(4)   Semanario pintoresco español. Ángel Fernández de los Ríos

(5)   Grupos y niveles de poder en Toledo. Laura Canabal Rodríguez. Universidad Complutense de Madrid

(6)   La Real y Pontificia Universidad de Toledo: siglos XVI-XIX, Toledo, Luís Llorente

(7)   Guía del estado eclesiástico y seglar de España, año 1798

(8)   Juan Antonio Llorente. El factótum del rey intruso

(9)   Grupos y niveles de poder en Toledo. Laura Canabal Rodríguez. Universidad Complutense de Madrid

(10)  La Real y Pontificia Universidad de Toledo: siglos XVI-XIX, Toledo, Luís Llorente

(11)  Ibid

(12)  Memorial del Sr. Dr. Dn. Martín Álvarez Santalla, amablemente facilitada por D.  Antonio García Marqués.

(13)  Ibid

(14)  Ibid

(15)  Ibid

(16)  Ibid

(17)  Un clásico olvidado: el ponferradino P. Francisco Santalla. Tierras de León nº 53. Jesús García y García

(18)  Peregrinaciones del Abismo. P. Francisco Santalla

(19)  Ibid

(20)  Ibid

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