A CIENCIA CIERTA / Latín, inglés o francés: ¿qué prefiere usted?

Todos los estudiantes (si es que alguno lee esto que escribo), estarán de acuerdo en que es un auténtico “rollo” estudiar física, matemáticas, química, geografía, historia,… y otras varias materias más que se enseñan en los centros de turno. Pues ahora imaginemos que todo eso que hay que estudiar, se explique y enseñe en latín. Esto sería ya “el colmo de los colmos”. Pues bien la realidad es que hasta el siglo XVIII, todo aquel que quería acceder a estudios avanzados (universidad) tenía que saber latín. Lógicamente esto suponía un esfuerzo añadido y considerable a la tarea de estudiar. No sólo era preciso estudiar si no además hacerlo en libros escritos en una lengua extraña o extranjera como es el latín. El lenguaje científico y culto universal era el heredado de los antiguos romanos.

Sin embargo la ventaja de utilizar a nivel mundial (o al menos en lo que llamamos Occidente) una lengua única, facilitaba la comunicación entre los científicos o pensadores, es decir entre los sabios de hace siglos. En latín se escribieron obras científicas que aún hoy día siguen siendo consideradas como verdaderas genialidades. Obras únicas y excepcionales. Por ejemplo “De Revolutionibus” escrita por el polaco Copérnico o “Philosofiae naturalis principia mathematica” de I. Newton (inglés). También Galileo escribió en latín.

El latín es la lengua heredada del Imperio Romano y adoptada como oficial por la Iglesia Católica. Durante muchos siglos la cultura estuvo estrechamente vinculada a la Iglesia, institución ésta que al igual que el desaparecido Imperio Romano, tuvo una vocación de expansión por toda la Tierra. Por si fuera poco durante muchos siglos, el sólo hecho de saber leer y escribir, ya era signo de un destacable nivel cultural. Si además se sabía hacerlo en latín, con mucha más razón. No es fácil (creo yo por lo poco que recuerdo haber estudiado al respecto) leer y menos aún escribir en latín. Hubo pues una serie de circunstancias, que explican porqué durante muchos siglos saber latín, era sin duda alguna un signo evidente de cultura.

Esta estrecha relación del latín con la cultura, explica porqué los constructores de relojes de sol y hasta nuestros días han tenido muy a menudo la costumbre de escribir o insertar en los cuadrante solares (la “esfera” de los relojes de sol), frases en latín. Cualquier persona que tenga algunos conocimientos elementales sobre relojes de sol, sabe que la práctica de escribir frases en latín en los mismos es algo muy normal. Era un modo de mostrar que quien o quienes hacían el reloj tenían una buena cultura, porque en efecto la construcción de relojes de sol, requiere (aún hoy día) una serie de conocimientos de un cierto nivel.

Sin embargo, hoy en día es el inglés, la lengua que ocupa el puesto que hace siglos ocupó el latín. También y aunque pienso que en menor medida el francés. Por este motivo cuando en el año 2006 se instaló en el parque solar de Castropodame un reloj de sol horizontal convencional, se consideró que sería una buena idea, insertar en el mismo una frase en latín. Se eligió la siguiente: “vita fugit sicut umbra”. Pero claro hoy día es el inglés la lengua sucesora del latín en el sentido antes comentado y también el francés en cierta medida sobre todo en España. Por último tampoco hay razón alguna para ignorar al idioma de nuestro país, el español. Se da la circunstancia de que la superficie sobre la que se habrían de grabar las frases tiene cuatro lados; así pues la colocación de cada idioma en un lado pareció algo lógico.

Yo no se si serán muchos los vecinos de Castropodame (me temo que casi ninguno); que se han preguntado el porqué de estas frases en estos cuatro idiomas. Ver imagen adjunta. Pues bien la explicación es lo que ha tratado de proporcionar en este corto artículo. Al final todo tiene su lógica.

Rogelio Meléndez Tercero

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