A CIENCIA CIERTA / Curiosidades de la Enciclopedia ‘Nacional’

Quienes andamos ya por la sexta década de nuestras vidas aún recordamos de modo más o menos nítido aquellas enciclopedias (había varios grados), que en las escuelas mas elementales de nuestros pequeños pueblos contenían prácticamente todo lo que en principio, era preciso saber. Creo recordar que por aquellos años era opinión generalizada que con saber leer, escribir y las “cuatro reglas” (sumar, restar multiplicar y dividir); era ya suficiente. Así pues quién sabía todo el contenidos de aquellas enciclopedias ya tenía una buena cultura. Es mas creo que en buena medida aún hoy día podría ser cierta esta idea.

Ello es así porque eran libros que haciendo honor a su nombre tenían un poco de todo; un poco de Lengua Española, otro poco de Aritmética, algo de Geometría, Historia de España, Ciencias de la Naturaleza,……..y sobre todo un mucho de Religión. Era lo que tocaba en aquellos tiempos en los que el cura del pueblo y con la mayor naturalidad del mundo suplantaba cuando estimaba oportuno al maestro. Bueno lo de suplantaba es un decir, porque  tal sustitución no era evidentemente para enseñar física o matemáticas si no mas religión de la que ya abundaba en la enciclopedia.

Como es evidente y dada la época algunos contenidos de tal enciclopedia resultarían hoy día de dudosa o discutible aceptación por el conjunto de la sociedad. Me refiero evidentemente a los dictados por motivaciones políticas.  El trato dispensado al general, (EL Caudillo) que entonces dirigía los destinos de España, es un buen ejemplo de ello. Durante la II República también enciclopedias similares servían para el aprendizaje de los niños, pero basta mirar el índice de unas y otras para darse cuenta del giro que experimento la enseñanza durante el Franquismo.

Ambos tipos de enciclopedias se han vuelto a reeditar en épocas recientes y al parecer se trata de libros que tienen muy buena acogida entre el público. Es normal, nos recuerdan a nuestra infancia y ya se sabe lo que decía una relativamente moderna canción: “Cualquier tiempo pasado nos parece mejor”, idea esta ya expuesta en el siglo XV por el célebre poeta Jorge Manrique.

 Un buen trabajo podría ser un análisis comparativo y a fondo de los conceptos vertidos en los dos tipos de enseñanza aludidos (II República y Franquismo), pero yo aunque no desdeño el análisis histórico, me centraré-en esta ocasión- en un tremendo despiste que he localizado en la enciclopedia imperante cuando Franco mandaba. Quizá haya alguno mas pero me centraré en este, localizado en la lección nº  21 del apartado dedicado a las Ciencias de la Naturaleza (pags. 432 y 433 ) de la Enciclopedia de  segundo grado, cuyo autor era Antonio Álvarez. En tal lección se define la luz de modo totalmente aberrante al afirmar textualmente que : “Científicamente la luz es una manifestación de  energía que nuestra vista percibe cuando las vibraciones del éter pasan de 483  billones por segundo”. Sería curioso saber de donde salió tal definición y como es posible que mas de medio siglo después de que el mito del éter se desterrase del ámbito científico, los asesores de Ministerio de Educación y Ciencia (también llamado Ministerio de Educación Nacional) siguiesen todavía sin enterarse. Mas sorprendente es el hecho por cuanto en la enciclopedia de la II República para nada se habla del éter ni de ese fantasmagórico número de vibraciones.

El maestro de mi pueblo sin embargo y siguiendo los dictados de la enciclopedia nos mostraba las reverberaciones del aire (cuando este calienta) y nos decía que eran las vibraciones del éter. La reverberación produce la sensación de que “algo” se está moviendo entre nosotros y los objetos que observamos; pero es sencillamente una consecuencia de la refracción de la luz.

 

EL MITO DEL ETER

En el año 1887 dos científicos norteamericanos Michelson y Morley realizaron uno de los mas conocidos y célebres experimentos de la historia de la Ciencia, mediante el cual se desterró para siempre del ámbito científico la idea de la existencia del éter, un misterioso fluido que lo llenaba todo y del cual no me molestaré en hablar mas porque como he dicho a partir de ese año quedó relegado, (como otros muchos conceptos) a la categoría de mito.

La naturaleza de la luz intrigó durante siglos a los investigadores pero no fue hasta finales del siglo XIX y comienzos del XX cuando las cosas estuvieron claras. Si un rayo de luz avanza lo que realmente se desplaza es un campo magnético asociado a otro eléctrico. Las fluctuaciones de uno repercuten en el otro. Es algo similar a lo que ocurre en una superficie de un estanque al arrojar una piedra, el movimiento del agua (vibración) se entre ambos. ve transmitiendo a partir del punto de impacto. La diferencia es que la luz no necesita un medio material para propagarse. La luz se transmite como si fuese una onda (onda electromagnética); pero tiene también características de corpúsculo. No se necesita para nada la existencia del éter y la luz se transmite perfectamente en el vacío y a una velocidad de 300.000 km. por segundo como es sabido. Un campo (sea magnético o sea eléctrico) es la zona del espacio en la que actúan fuerzas de índole magnética o eléctrica. Todos hemos visto alguna vez como un imán atrae hacia si ciertos objetos, poniendo así de manifieste la existencia a su alrededor de un campo magnético. Hoy día está firmemente demostrado que bajo ciertas condiciones un campo magnético genera un campo eléctrico, pues hay una estrecha relación. Por supuesto que hay muchos tipos de ondas electromagnéticas .La luz visible es sólo una parte muy pequeña de estas. Las otras no se detectan con la vista pero si las captan diversos aparatos que son muy útiles como la radio o la televisión.

Lo curioso de este caso es que lo que pretendían poner de manifiesto Michelson y Morley era el movimiento absoluto de La Tierra y no necesariamente la existencia o no del éter, pero este es otro tema. En cualquier caso hay que señalar que a lo largo de la Historia; han sido muchas las ideas y las teorías que durante mucho tiempo fueron aceptadas como verdaderas,….hasta que se demostró que no lo eran. Por otra parte este despiste de dicha Enciclopedia, no ha de interpretarse como que la calidad de su enseñanza fuese mala (al menos en mi opinión). En la Red hay abundantes imágenes de estas viejas enciclopedias. Adjunto una de ellas.

La Ciencia está en continuo proceso de ampliación, así pues hay que tener cuidado y no aferrarse con uñas y dientes al consabido argumento de que; “ tenía yo un libro que decía…”. Son muchas las ideas consideradas infalibles durante siglos (giro del Sol en torno a La Tierra por ejemplo); que se han mostrado equivocadas. No obstante el avance continuo de la Ciencia no supone necesariamente que lo descubierto por los científicos (o sabios como antaño se decía) de siglos atrás ya no valga. En muchos casos conserva todo su valor, pero eso si referido a las circunstancias de su época. Los descubrimientos de Einstein, por ejemplo revelan que las ideas de Galileo sobre el movimiento de los cuerpos, son ciertas, pero sólo si se aplican a casos concreto (velocidades que eran cotidianas a en su época y que aún lo siguen siendo). En realidad las ideas de Galileo son un caso particular de una análisis mucho mas general sobre las velocidades.   

Como esto es un tanto complejo pondré un ejemplo            , con la esperanza de que se me entienda. Una finca del tamaño de un campo de fútbol se puede medir hoy día con precisión de algunos milímetros. Ello no era posible en la época de los romanos; pero esto nos supone que la precisión que entonces podía lograse, no fuese suficiente a efectos prácticos.

Rogelio Melendez Tercero

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