Irene Abril Cabezas, natural de La Silva, gana la quinta edición de los premios WONNOW que reconocen a las mejores alumnas españolas en materias STEM

Irene Abril Cabezas

La joven Irene Abril Cabezas, graduada en Física por la Universidad Complutense, ha sido la ganadora de la quinta edición de los premios WONNOW, que conceden Microsoft y CaixaBank a las mejores alumnas de grado en materias STEM -Ciencias, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas- de universidades españolas. Es natural de la pequeña localidad de La Silva, en el municipio de Villagatón y fronteriza con la comarca del Bierzo, una población orgullosa por ver cómo una de sus ‘hijas’ ha conseguido destacar con su expediente académica y trayectoria personal, educativa, profesional y social.

La titulada complutense, que en la actualidad cursa el Doctorado en Cosmología en el Departamento de Matemática Aplicada y Física Teórica en la Universidad de Cambridge, ha sido elegida entre 975 alumnas de 57 universidades de toda España.

El premio consiste en una dotación económica de 10.000 euros para proseguir o ampliar estudios, formación o proyectos empresariales.

En una entrevista concedida a Tribuna Complutense, la joven científica explicó que está tratando de detectar ondas gravitacionales primordiales en la teoría del universo, que comenzó con el big bang. «Hay una teoría, denominada de inflación, que describe los primeros instantes a partir del big bang y cómo se crean las perturbaciones en el universo para que se formara tal cual lo vemos hoy, con estructuras, con galaxias. Para llegar a eso se necesitó que pasara algo», explica.

Todas las predicciones de la teoría han ido funcionando pero falta detectar las ondas gravitacionales que forma parte del proyecto en el que está trabajando Irene.

En esta misma entrevista, la joven doctoranda no se olvida de su niñez en La Silva, concretamente con motivo de las fiestas en honor a San Lorenzo (que nunca cambian en fechas, los días 9, 10 y 11 de agosto), coincidiendo con la lluvia de estrellas más popular: las perseidas o lágrimas de San Lorenzo. Recuerdos que evoca por el hecho de que siempre le ha gustado ver las estrellas, hasta tal punto que en su casa siempre ha habido un telescopio y se respiró un ambiente científico.

Tampoco pasa por alto la brecha de género que existe en el acceso a la ciencia, poniendo su caso personal como ejemplo: sólo dos mujeres ha llegado este año a su lugar de trabajo, pero con los antecedentes de su instituto, ya que ella era la única de la clase de eligió física como optativa en segundo de Bachillerato. Aunque hubo más en la Facultad, en proporción seguían siendo menos que los chivos. Y en Cambridge «casi el peor», muy pocas en el máster y menos en el doctorado.

Una de las cuestiones que también pone de relieve es el de la falta de referentes.

 

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