Suárez Quiñones honra a un botillo que bailó a ritmo de la música de Bertín Osborne

Un “producto que no deja indiferente a nadie”, un “símbolo de potente personalidad” de la historia e identidad del Bierzo, “imagen de esta tierra”. Estos fueron algunos de los calificativos que el consejero de Fomento de la Junta de Castilla y León, Juan Carlos Suárez Quiñones, empleó para referirse al embutido ‘rey’ en la comarca, con motivo de su participación en el XLVII Festival Nacional de Exaltación del Botillo.

En su condición de mantenedor, Quiñones elogió el potencial del embutido desde diferentes perspectivas, tanto para “acercarse a Bembibre, a este Bierzo hermoso que llena la vista, el alma y el estómago”, como por su condición de evento social en la que participa “la más variopinta y caleidoscópica reunión de representantes de la sociedad berciana”.

De hecho, tampoco pasó por alto la hospitalidad de la cita en este evento de “confraternidad y convivencia”. Y, en esta edición en la que los Caminos a Santiago a su paso por Bembibre tienen un papel especialmente protagonistas, con alusión na una comarca “que mezcla caminos y culturas galaico mesetarias, de meigas y castillos, y el olor a magosto, verde y agua”. La tierra, añadió a renglón seguido, “que sedujo a Gil y Carrasco”. 

No se espera otra cosa del mantenedor que haga uso de sus facultades de defensor del botillo y sus cualidades, tal y como reafirmó Suárez Quiñones. Pero, especialmente, se refiere a la parte más inmaterial: su espíritu, que es “el orgullo por vuestras raíces, por vuestra tradición, por vuestra cultura, y que no es otro, también, que vuestra generosidad y hospitalidad”. “Orgullo de pertenencia y fraternidad”, añadió el mantenedor, algo “hermoso” que un pueblo puede manifestar y celebrar.

También aludió a uno de los recursos característicos de estos festivales “con el botillo como eje, sonreímos, nos olvidamos que las rencillas cotidianas, compartimos complacidos, conversación, vemos a quien no solemos ver, y hacemos vida”. Y añadió: “hacemos Bierzo”. 

“El plato era de economía familiar, pero en la actualidad se degusta por placer”, dijo, un manjar “de ricos y pobres”, pero, sobre todo, “Patrimonio Material, pero muy buen material, de la Humanidad”.

Suárez Quiñones ejerció de magistrado para pronunciar la sentencia final, con una condena a los presentes “a que conservéis y defendáis el botillo para las generaciones venideras, a que disfrutéis de este manjar, de Bertín Osborne y de esta deliciosa velada, y os condeno, sobre todo, sobre todo, a que seáis felices”.

Un municipio en dirección a Santiago

El Festival del Botillo es “el mejor escaparate que tiene Bembibre”, expresó el alcalde en su discurso, “para darse a conocer a nivel provincial, autonómico e incluso nacional”. 

Un discurso que centró en el Camino de Santiago y el vínculo con Bembibre, como estímulo para visitantes y para los ciudadanos de la villa, poniendo diferentes ejemplos entre un peregrino con el Festival del Botillo: el esfuerzo, las adversidades o la elección entre los diferentes caminos. “Nosotros elegimos nuestro trazado vital, pero siempre sabiendo que sobre el mes de febrero tendremos una cita en este pabellón, que bien podríamos llamar albergue, en el que acoger a tanta gente de fuera en esta jornada”. 

A todo ello cabe sumar los lazos de amistad entre los peregrinos que se cruzan en el Camino, como los que establece Bembibre gracias al Botillo con nuevos hermanamientos, que en esta ocasión es con el municipio de Chozas de Abajo. 

Al respecto, la concejala de Cultura, Laura Álvarez, puso de manifiesto la importancia de estas dos rutas a Santiago por Bembibre, «nos pareció apropiado poner en valor alguno de los atractivos turísticos». Se convirtió en el hilo conductor del evento. 

 

Hermanamiento con Chozas de Abajo

En la línea de estas últimas ediciones, el Festival del Botillo consigue el hermanamiento con uno de los productos derivados del cerdo o que están directamente relacionados con el botillo. En esta ocasión con Chozas de Abajo por la patata que guarda una relación directa con el acompañamiento principal del embutido.

El primer hermanamiento fue con el municipio extremeño de Jaraíz de la Vera por el pimentón; el 2017 el hermanamiento se produjo con Guijuelo, que destaca por su producción de cerdos; el pasado año se produjo con la Bóveda de Toro, productor por excelencia de ajo; y este año es con la localidad leonesa de Chozas.

Pero también en la línea del año pasado, el Festival del Botillo volverá a hermanarse con una población en la que los productos del cerdo tienen presencia, y en concreto con la localidad salmantina de Guijuelo, reconocida por sus jamones con una industria porcina de las más importantes del país.

Dúo Verdi para comenzar el evento

La soprano berciana afincada en Bembibre, Julieta González Martín-Mateos, y el pianista ponferradino Manuel Alejandre, protagonizaron la actuación de apertura del evento con la interpretación de ‘O mio bambino caro’ de Puccini, y ‘Granada’, de Agustín Lara, que sirvieron para introducir el acto de exaltación del botillo. Ambos ofrecieron su repertorio el pasado mes de diciembre, por un lado con motivo de la gala de la emisora de radio FM Bierzo como con un concierto íntegro un día más tarde en el Benevivere. 

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La soprano ya había actuado en el Festival Nacional de Exaltación del Botillo, concretamente en la edición de 2004 cuando protagonizó la actuación musical cuando contaba, tan sólo, con 14 años. 

Concurso literario

El acto también sirvió para conocer el nombre del ganador del concurso de relatos del botillo, dotado con 900 euros, que fue para la alicantina Francisca Gutiérrez Clavero, con el relato «Flores de Mencía».

La ganadora se desplazó a Bembibre donde dio alguno de los detalles de la obra y lo que centra el argumento: la amistad con dos mujeres de Bembibre durante más de 50 años que se desplazaron a Alicante. Precisamente su hogar era la «mejor embajada de la gastronomía de la zona».

Bertín Osborne se gana al público a ritmo de rancheras

Bertín Osborne recibió un sonoro aplauso al hacer entrada en el escenario. Bajo la atenta mirada de un nutrido grupo de fans que tarareearon sus canciones desde la primera hasta la última. A ritmo de rancheras aunque sin sus mariachis habituales, pero con las canciones que, de una forma u otra, han marcado la historia de muchas de las personas presentes en esta actuación.

Bertín Osborne comenzó en Bembibre la gira, con un formato más reducido, sólo con un pianista en el escenario. Algo, que dijo, «es maravilloso». 

Fue la pieza «Buenas noches señora» la que implicó a los asistentes, o Te quiero, te quiero», que involucraron al público cantando estas canciones populares del artista. A ritmo de ranchera o con una canción de Frank Sinatra, Bertín Osborne levantó pasiones con motivo de su actuación en Bembibre.

 

Más imágenes del Festival del Botillo (recepción en el Ayuntamiento y gala)

 

 

 

Fotos: Dani Quiterio

 

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