La España de Luis Enrique: un análisis

La segunda etapa de Luis Enrique en la Selección Española está caracterizada por la confirmación de la renovación que el técnico asturiano quiso implementar cuando llegó al banquillo del combinado nacional. Tanto la Eurocopa como las últimas jornadas de la clasificación para el Mundial han consolidado la idea de Luis Enrique, de buscar la fórmula del éxito a partir de la juventud y de un estilo de juego definido. Las apuestas online, antes reacias a las opciones de la Roja, la ven ahora como una de las candidatas a todo.

La convocatoria del joven Gavi, convocado pese a acumular solo 200 minutos en Primera División, es el mejor ejemplo de la era Luis Enrique. Un futbolista joven y atrevido, que rompe con el estilo monótono en el que la Selección se había instalado durante la última década. El centrocampista actuó como titular en las semifinales y final de la Nations League, ante dos gigantes como Italia y Francia, y fue además uno de los jugadores más destacados. No es, evidentemente, el único valor que Luis Enrique ha aportado a la Selección. Nombres como Pau Torres, Eric García, Rodri, Pedri, Ferrán Torres, Oyarzabal o Sarabia son protagonistas y están llamados a ser jugadores clave en la próxima gran cita internacional: el Mundial de Qatar. 

La juventud es el principal factor que define a las convocatorias de Luis Enrique, además de esa ruptura con el pasado que el técnico se empeña en rechazar cuando está en rueda de prensa. Pero la realidad es que los jugadores del Mundial de Rusia de 2018 que cuentan para el seleccionador se cuentan con la palma de una mano. De Gea, relegado a la suplencia; Jordi Alba, Azpilicueta, Busquets,Thiago y Koke representaron a La Roja en la lista del por entonces técnico Lopetegui y mantienen la confianza del actual entrenador nacional. 

Se han quedado por el camino

Entre retiradas y regeneración, la mayoría de futbolistas que coparon las portadas en la anterior etapa no tienen cabida en el proyecto del técnico asturiano, especialmente en la línea de ataque. Ahora resulta difícil ver en una lista a Nacho, Isco, Saúl, Rodrigo, Asensio o Lucas Vázquez. La no llamada al capitán Sergio Ramos para la Euro debido a su lesión, ni siquiera para hacer piña en el vestuario, fue la advertencia más evidente sobre las intenciones del técnico. En este cambio no hay que olvidar el factor de la retirada de la Selección de jugadores importantes como Piqué, Silva o Iniesta. 

Un estilo definido

Uno de los éxitos que ha logrado Luis Enrique en la Selección Española es el de encontrar un estilo de juego con el que identificar el juego del equipo. No es tan dominadora como la de aquella España que deslumbró al mundo y que ganó un Mundial y dos Eurocopas entre 2008 y 2012, si bien tiene un modelo de juego cada vez más propio que se ha consolidado en las grandes citas. Una defensa fija con dos laterales ofensivos, dos jugadores de corte defensivo en la medular y otro de origen creativo, junto a cuatro piezas con libertad de movimientos en la línea de ataque. 

El resultado es un juego de posesión que intenta desequilibrar al rival por medio de la verticalidad y las variantes de sus hombres en el apartado ofensivo. Ante la ausencia de  un 9′ claro de referencia, la Selección se aferra a lo colectivo para mejorar su rendimiento y tener oportunidades de volver a hacer algo grande. Posiblemente es este atrevimiento, sumado a la falta de experiencia en algunas líneas, lo que ha penalizado al equipo en algunos momentos,  como errores en la salida de balón o desajustes a la espalda de los defensas;  y son estos errores los que Luis Enrique debe corregir si quiere llegar a Qatar con opciones reales de título. 

Solo una derrota ante los grandes

La estadística de la España de Luis Enrique en el primer año tras su regreso, después de que Robert Moreno le sustituyese en la Selección por motivos personales, mejora contra los equipos grandes. Y es que en este periodo España solo ha cedido una derrota frente a Francia, de los considerados partidos ante los rivales más potentes, y ha logrado victorias frente a Alemania, con una goleada histórica por 6-0, Croacia e Italia. Ha sido, curiosamente, en los partidos frente a rivales de menor entidad donde se han visto los principales problemas del equipo, propios de este deporte. Empates ante Grecia, Suecia y Polonia en citas importantes como la clasificación para un Mundial o la fase de grupos de una Euro, o la derrota ante la propia selección sueca, son síntomas de que no es oro todo lo que reluce y que todavía hay mucho camino por recorrer. 

Lo que es evidente es que, con aciertos y errores, Luis Enrique ya ha marcado las líneas de su camino, pero estas no son fijas. La experiencia con el actual seleccionador dice que éste no se casa con nadie y que no tendrá inconveniente a la hora de cambiar el rumbo si los factores así se lo piden. 

 

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