El Bembibre Arena vivió este sábado un duelo de máxima exigencia entre dos equipos que llegaban emparejados en la zona alta. El Generali HC Palau resolvió la visita con un 0-2 que deja sin premio a un Bembibre HC que buscaba empezar la segunda vuelta sosteniendo su gran primera mitad de campeonato. Pero aún queda mucha liga por delante.
El plan visitante quedó muy pronto dibujado: ritmo controlado, defensa firme y aprovechar cada ventana. La primera se abrió a los nueve minutos, cuando Marina Codina encontró el camino del gol para adelantar al Palau. Apenas cuatro minutos más tarde, Ariadna Méndez firmó el segundo, un golpe casi definitivo por la velocidad con la que llegó y por la confianza que instaló en las catalanas.
Resistencia, empuje local y un cierre sin fisuras
Con el 0-2, el partido se convirtió en una carrera de paciencia. El Bembibre intentó cambiar el guion tras el paso por vestuarios, apretó en tramos y buscó acortar distancias para reengancharse, pero el Palau supo convivir con la presión y no se desordenó.
El tramo final apretó el ritmo con gran intensidad y un juego rápido de más de 3 minutos sin parar el reloj. El Bembibre empujó hasta el último minuto, pero se quedó sin la recompensa del gol y vio cómo el partido se escapaba por detalles… y por la contundencia del inicio.
Un resultado que mueve la parte alta
La victoria permite al Palau sumar tres puntos de enorme valor en un calendario donde cada enfrentamiento directo pesa doble. Para el Bembibre, la derrota supone un freno en casa y la obligación de rearmarse de inmediato: el listón competitivo no baja y la lucha por mantenerse en el grupo de cabeza seguirá exigiendo máxima precisión en ambas áreas.















































