El Atlético Bembibre cerró la primera vuelta con una derrota ante el Palencia (1-4) en un encuentro condicionado, una vez más, por las lesiones en una plantilla ya de por sí muy corta. Jorge y Álex Gómez tuvieron que retirarse antes de tiempo, lo que complica aún más las cosas para Manolo Pérez, obligado en las últimas jornadas a completar las convocatorias con jugadores del juvenil y que tendrá mayores dificultades para confeccionar la próxima lista.
El choque comenzó de la peor manera posible para los atléticos. Los palentinos salieron con las ideas claras y no tardaron en imponer su mayor pegada. Antes del primer cuarto de hora, Vallecillo adelantó a los morados, aprovechando un inicio dubitativo del conjunto berciano, al que le costó asentarse sobre el terreno de juego.
Con el paso de los minutos, el Bembibre fue creciendo y encontró en Álex González a su jugador más determinante. El delantero aprovechó una indecisión entre la defensa y el portero para devolverle la esperanza a la grada. Sin embargo, la alegría apenas duró. En la primera jugada tras el saque de centro, Mongil volvió a golpear para el Palencia, devolviendo la ventaja a los visitantes. Con el 1-2 se llegó al descanso.
Tras el paso por vestuarios, el Atlético Bembibre mostró una versión mucho más reconocible. Los rojiblancos igualaron la intensidad del rival y durante muchos minutos dieron la sensación de estar metidos de lleno en el partido, buscando el empate con más fe que acierto. El Palencia dispuso de ocasiones claras para sentenciar, pero no estuvo preciso, lo que mantuvo con vida a los locales.
No obstante, cuando el encuentro entraba en su tramo final y el Bembibre seguía aferrado a sus opciones, la mayor calidad del conjunto morado terminó por imponerse. Dos goles en los últimos minutos acabaron con cualquier atisbo de remontada y dejaron el marcador en un severo 1-4.
Con esta derrota se pone fin a una primera vuelta muy irregular para el Atlético Bembibre, que ocupa la duodécima posición en la tabla, con cuatro puntos de margen sobre los puestos de descenso. Un colchón todavía suficiente, pero que obliga a los bercianos a mejorar sus prestaciones en la segunda mitad del campeonato si quieren evitar sobresaltos mayores.








































