850 años de Alfonso IX de León, un rey que dio fueros a Bembibre, Castropodame, Villafranca… y fue determinante para todo El Bierzo

Hoy, 15 de agosto, se cumplen 850 años del nacimiento en la ciudad de Zamora del rey Alfonso IX de León, un monarca que tuvo una notable importancia para El Bierzo, al haber dotado de Fueros propios a varias localidades bercianas, entre otras Bembibre y Villafranca, además de haber donado Ponferrada a la Orden del Temple.

Tras una complicada llegada al trono, sorteando los obstáculos que puso su madrastra para su coronación, de sus comienzos como rey cabe destacar la convocatoria de Cortes del Reino de León de abril de 1188, siendo estas Cortes las primeras en la historia en que se convocó con voz y voto a representantes elegidos por el pueblo llano. Un hecho que generó el reciente reconocimiento por la UNESCO de las Cortes de 1188 como Cuna del Parlamentarismo a nivel mundial, y en las cuales habrían estado presentes, entre los representantes electos, los de Villafranca del Bierzo, además de los de Salamanca, León, Zamora, Benavente, Astorga, Toro o Ciudad Rodrigo, entre otros.

Poco después de estas Cortes, ya se documentan las primeras decisiones relevantes de Alfonso IX en El Bierzo con un corte más local, siendo el caso del Fuero de Castropodame, otorgado por este monarca el 14 de junio de 1188, lo que permitió a esta localidad afianzar su población a través del autogobierno que otorgaba dicho Fuero al concejo.

No obstante, respecto a las principales localidades bercianas, cabe destacar Villafranca como la primera en la que intervino Alfonso IX de León de forma decisiva. Así, en el año 1192 este monarca otorgó Fueros propios a Villafranca del Bierzo, localidad que podría considerarse preferente para Alfonso IX en la zona, ya que la visitó en diecinueve ocasiones. Por otro lado, se podría decir que la querencia por Villafranca la heredó de su padre, el rey Fernando II de León, que había repoblado previamente la localidad, realizando diversas estancias en la villa durante su reinado, estando documentadas una veintena de cartas de dicho rey en Villafranca.

Por su parte, Bembibre tampoco fue ajeno a la labor de Alfonso IX de León, que le otorgó Fuero propio en el año 1198, lo que le valió a este monarca iniciar un conflicto con el obispo de Astorga, que veía con malos ojos la potenciación de la localidad y la creación de un alfoz que eliminaba la influencia de la Iglesia en dicho territorio. Sin embargo, dicho conflicto se acabó solucionando con un acuerdo entre el rey y el obispo, mediante el cual Alfonso IX reconocía al prelado asturicense su derecho sobre la iglesia de San Pedro y sus posesiones, así como el derecho privativo de la diócesis para fundar nuevas iglesias en el territorio bembibrense. Como contrapartida, el obispo aceptaba el Fuero otorgado por el rey a Bembibre, lo que implicaba el reconocimiento de los derechos del concejo bembibrense para impartir justicia y realizar cuantos ordenamientos estimase oportunos en su territorio sin la intromisión de la Iglesia.

Además, como consecuencia de dicho acuerdo con el obispo, Alfonso IX buscó dotar de una compensación al concejo de Bembibre por la pérdida de los bienes de la iglesia de San Pedro, por lo que entregó a dicho concejo la tenencia de Ulver. En todo caso, con la dotación de Fuero propio, Bembibre pasó a ejercer de cabeza política, económica y militar del valle del Boeza, convirtiéndose en la capital de facto del Alto Bierzo, con el castillo bembibrense como epicentro del poder militar y administrativo del concejo (cuyos escasos restos perviven en la zona de la villa vieja de la localidad, siendo conocidos como “el palacio” tras la reforma que del mismo hicieron posteriormente los Señores de Bembibre).

Entretanto, en lo que concierne a Ponferrada, cabe apuntar que Alfonso IX había expulsado temporalmente a los templarios de la localidad en el año 1196, si bien en 1211 decretó su vuelta a la localidad. En este caso, las razones de dicha expulsión habría que buscarlas en el conflicto abierto entre los reinos de León y Castilla en la zona de Tierra de Campos, donde la Orden del Temple prestó su colaboración al rey Alfonso VIII de Castilla en contra del reino leonés. Este hecho motivó que Alfonso IX despojase a esta Orden de diversas propiedades que poseía en el Reino de León, lo que dejó en suspensión la encomienda ponferradina, cuya creación databa del año 1178, cuando el rey Fernando II de León concedió permiso a los templarios para establecer una encomienda en Ponferrada (localidad a la que, por cierto, dicho monarca dio Fueros en el año 1180).

No obstante, el desencuentro estallado entre el Temple y Alfonso IX de León no fue eterno, solucionándose en década y media, decretando este monarca la donación de Ponferrada a la Orden templaria en el año 1211, lo que implicó su vuelta a la localidad y con un poder mayor del que poseían previamente, ya que suponía la creación de una especie de señorío propio para la Orden, con localidades como Salas de la Ribera (en el actual municipio de Puente de Domingo Flórez) quedando bajo el control de dicha encomienda, que acabó controlando también el castillo de Cornatel (en el municipio de Priaranza del Bierzo).

Para entonces, en el occidente berciano el rey de León ya había concedido Fuero propio a la Tierra de Friera en el año 1206, repoblando esta zona recostada sobre el valle del río Selmo, en el actual municipio de Sobrado. Asimismo, cerca de Friera, pero en la otra margen del río Sil, Alfonso IX otorgó Fuero propio a Carucedo en el año 1213, transfiriendo en él a los pobladores de la localidad los derechos de un cuarto de las anguilas que se pescasen en el lago de Carucedo, lo que implicaba quitar el monopolio del derecho de pesca de anguilas en este lago al monasterio de Carracedo, lo que desembocó en su malestar, que acabó siendo compensado con la donación de la localidad de Paradela y el diezmo del portazgo de Valcarce a dicho monasterio.

En todo caso, los Fueros de Friera y Carucedo, junto a la Carta de Behetría concedida por Alfonso IX a los habitantes de la Tierra de Aguiar en 1228, fueron decisivos para reforzar y consolidar el entramado poblacional del oeste del Bierzo. Por otro lado, también en el extremo oeste berciano, este monarca donó en 1215 como señorío eclesiástico la Tierra de Valcarce a la Catedral de Santiago, que pasó a administrar dicho valle, si bien reservó para la Corona el derecho de portazgo del paso hacia Galicia a través del puerto de Cebreiro.

Por su parte, en el extremo norte del Bierzo, Alfonso IX otorgó Fueros propios a los territorios de Ribas del Sil de Yuso y de Suso en el año 1225, que vendrían a corresponderse grosso modo con los actuales municipios de Palacios del Sil y Páramo del Sil. Asimismo, en la hoya berciana, en 1229 este monarca expidió la licencia correspondiente a su primera esposa, la reina Teresa (cuyo matrimonio se había disuelto por orden papal, al ser primos segundos), para fundar el monasterio de Villabuena (en el municipio de Cacabelos), con tierras en Horta o Corullón que pasaron a ser administradas como parte del señorío del monasterio. Además, cabe reseñar la vinculación de esta reina con El Bierzo, al haber llegado a ser tenente de Valcarce, Villafranca o Corullón.

En otro orden de cosas, para la administración interna del Bierzo, Alfonso IX mantuvo el sistema de tenencias heredado de sus predecesores en el trono leonés, siendo la tenencia del Bierzo o Bergido una especie de tenencia mayor bajo la cual se situaban el resto de tenencias de la zona, siendo el tenente berciano en 1190 el conde Froila (o Fruela) o en 1197 Pedro Fernández.

Del mismo modo, para la administración de los bienes reales en El Bierzo, Alfonso IX de León tenía un merino regio que ejercía sus funciones sobre el territorio berciano, siendo El Bierzo una de las áreas de gestión que integraban la Merindad Mayor del Reino de León. En este aspecto, la documentación de la época nos muestra, por ejemplo, que entre 1202 y 1214 el merino del Bierzo era Martín Pérez.

Por último, cabe mencionar el hecho de que Alfonso IX llevó a cabo el último intento de repoblar Castro Ventosa (el viejo Bergidum Flavium), si bien ante la férrea oposición del Arzobispo de Santiago (que poseía Cacabelos desde la donación hecha al efecto por Alfonso VII de León en 1138) y el monasterio de Carracedo, con intereses en la zona y el temor de perder influencia en la misma, el rey acabó desistiendo en el intento de recuperar Bergido, como también tuvo que desistir previamente su padre, Fernando II, por las mismas razones.

Ya fuera del Bierzo, cabe destacar de la labor de Alfonso IX como rey de León el importante avance que llevó a cabo en la Reconquista, tomando el grueso de la actual Extremadura, llegando con sus ejércitos hasta la sierra de Huelva, consolidando además el sistema poblacional del reino leonés mediante la dotación de diversos Fueros y la creación de nuevos concejos en las actuales provincias de León, Zamora, Salamanca, Cáceres y Badajoz, así como en Asturias y el Reino de Galicia, que formaban parte de la Corona leonesa.

Del mismo modo, en el ámbito cultural su medida más importante fue la de crear el Estudio General del Reino de León en la ciudad de Salamanca en 1218, reconocido como Universidad tras decretar el Papa Alejandro IV en 1255 la universalidad de sus títulos en todo el orbe cristiano, siendo esta Universidad, la de Salamanca, la más antigua de España.

Finalmente, tras un largo reinado de más de cuatro décadas, Alfonso IX de León falleció el 24 de septiembre de 1230 en la localidad gallega de Sarria, con 59 años, en plena peregrinación a Santiago para agradecer al apóstol el éxito de la campaña militar en Extremadura. Previamente, decretó en su testamento que el Reino de León lo heredasen sus hijas, Sancha y Dulce, si bien esta decisión no fue respetada, y mediante la Concordia de Benavente pactada entre Teresa de Portugal (madre de Sancha y Dulce) y Berenguela de Castilla, quien acabó alcanzando el trono leonés fue Fernando III (hijo de Alfonso IX y de Berenguela), que como contrapartida tuvo que entregar una suculenta partida económica anual a las que habían sido reconocidas como herederas por Alfonso.

En todo caso, 850 años después del nacimiento en Zamora del rey Alfonso IX de León, resulta innegable la importancia de su figura para El Bierzo, habiendo dejado tras de sí una profunda huella que marcó el desarrollo posterior de localidades como Villafranca, Bembibre o Ponferrada. No obstante, pese a haber protagonizado importantes hitos en tierras bercianas (así como otros de talla internacional), hoy Alfonso IX de León sigue sin estar suficientemente reconocido en El Bierzo y, especialmente, en aquellas localidades a las que dio Fueros, que parecen haber olvidado su figura.

Carlos Javier Salgado Fuentes
Doctor en Estado de Derecho y Buen Gobierno por la Universidad de Salamanca

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