Categorías: Cocina Literaria

El sargento Bienvenido y las anguilas de Portormarín (II)

-A mi me gustan mucho las anguilas con habas o habichuelas, al estilo aragonés, o sea con judías.  –me dijo el sargento Bienvenido-  . Casi tanto como las anguilas fritas y las  patatas cocidas.

Yo, por aquel entonces, estaba entusiasmado con el proyecto de escribir un libro sobre gastronomía que iba a llevar el pedante título de BARES, RESTAURANTEAS, FIGONES Y OTRAS CASAS DE COLACIONES, proyecto que no llego a buen puerto, pero tomé buena nota de lo que me decía el guardia Civil: anguilas con habas. Era algo extraño que, no sé si funcionaría.

-Se necesitan, para preparar unas anguilas con habas, naturalmente, anguilas y un cuarto de kilo de judías y, además,  ajo, pan frito, medio limón, azafrán, piñones, avellanas, clavo, aceite, vinagre y sal.

-Un plato complicado  -dije, por decir algo–.

-Para nada, amigo Esteban,  -yo no era su amigo, entre otras cosas porque, por aquel entonces, aún estaba vigente el dicho que decía  -valga la redundancia-  que quien tenía un amigo guardia civil era como el que tenía un duro falso-  para nada. Es fácil de hacer. Mira, pones a remojo, el día anterior, las judías y tres horas antes de preparar el plato, también pones las anguilas a remojo con un chorrito de vinagre. Cocemos, después, las habas a fuego normal y reservamos el líquido en el que las cocimos. Sacamos las anguilas del agua, las secamos y las frotamos con un limón. Doramos los ajos y añadimos las anguilas troceadas, al aceite  y, cuando estén doraditas, añadimos clavo y azafrán y las sazonamos.

Hizo una pausa.

– Mi abuela  -me dijo el sargento-  cocinaba así las anguilas. Era una experta en anguilas  y en preparar una sopa de gato que, por si no lo sabes,  lleva pimienta, aceite, huevo, pan rallado y queso y decía jajajajajaja  -se rio, echando hacia atrás la cabeza- “Si quieres criarte gordito, después de la sopa, bebe un traguito.

Y retomó la receta de las anguilas:

–Echas, después,  sobre las anguilas dos tazones del líquido en el que cocieron las habas, machacamos los piñones y las avellanas y el pan frito y agregamos todo, incluidas las judías y podemos servirlo.

Volvió a hacer una nueva pausa y añadió:

-Y, a fe, que las anguilas cocinadas así están para chuparse los dedos. A fe que sí. Palabra de guardia civil.

Y, a pesar de toda eso, al sargento de Portomarín que, años después, se hizo cargo de la casa cuartel de Friol, yo, nunca ,lo consideré amigo mío.

Y dejo constancia de ello.

 

{module ANUNCIOS GOOGLE PIE}

 

 

Mario

Compartir
Publicado por
Mario

Entradas recientes

El Club del Buen Lector retoma su actividad con Cordillera, de Marta del Riego Anta

La Asociación Cultural Martes Literarios reanuda su programación tras el receso estival con una nueva…

8 horas hace

Victoria de Alicia Mateos y sexto puesto de Axel Merayo para el Emico Erbi Bembibre

Los corredores del conjunto de escuelas Emico Erbi Bembibre completaron este fin de semana una…

15 horas hace

La Junta cifra en 16 millones la inversión para reforzar el Hospital El Bierzo

La Junta de Castilla y León ha situado en 16 millones de euros la inversión…

1 día hace

El Bembibre vuelve a dar un golpe de autoridad a domicilio (1-2) ante el Guijuelo

El Atlético Bembibre volvió a salir con los tres puntos de una de las visitas…

2 días hace

Bembibre actúa como abanderado de las Fiestas de Interés Turístico Internacional en el acto de entrega de diplomas

El municipio de Bembibre, representado por la alcaldesa, Silvia Cao, ha actuado este viernes como…

4 días hace

Googlebook lleva Gemini al centro del portátil y abre una nueva batalla por el PC con IA

Google llevaba tiempo ocupando una posición extraña en el mundo del ordenador personal. Android domina…

4 días hace