A CIENCIA CIERTA / ‘Adivinando’ cuándo, dónde y cuánto va a nevar

El presente año 2.018 y como regalo de Reyes empezó con una polémica, que no es nueva, pero si dio pie a infinidad de comentarios y explicaciones tanto en las redes sociales como en los medios de comunicación. Una fuerte nevada causó numerosas complicaciones a los automovilistas y como suele suceder en estos casos comenzó la polémica. Yo no pretendo entrar en la misma para decir si tenían razón los automovilistas o los gobernantes y otros responsables de turno. Quiero aportar el punto de vista de las matemáticas que como es evidente no tienen color político, ni simpatía, ni antipatía por tal o cual gobierno o por esta o aquella ideología política.

La pregunta que hay que plantearse en previsión de fenómenos como la nevada objeto de la polémica es la siguiente: ¿quién sabe en que fecha concreta, entre dos instantes de tiempo bien determinados, en una carretera concreta y en un tramo perfectamente de finido de la misma se van a acumular por ejemplo 20 centímetros de nieve?. La respuesta es bien clara: nadie. Es mas; pienso que ni siquiera algún supuesto ente sobre humano lo sabe. El futuro es imposible de conocer con el mismo nivel de conocimiento que el presente o el pasado. Dejo a un lado eso si las creencias de cada cual. Ahora bien lo que si se puede es conocer el futuro o al menos intentarlo, pero siempre en términos de probabilidad matemática. Aquí está el tema clave.

Hay una parte de las matemáticas que se dedica al análisis probabilístico. Tenemos ejemplos bien sencillos de entender. Lanzamiento de una moneda o de un dado. La probabilidad matemática de que al lanzar una moneda al aire salga cara es del 50% ó si se quiere del 0,5.La probabilidad matemática de que al tirar un dado salga una cualquiera de sus 6 caras es evidentemente, de 1 dividido entre 6 es decir el 0,1666. No obstante probabilidad no es certeza. Puede ocurrir que al lanzar al aire una moneda tres veces consecutivas salga las tres veces cara o las tres veces cruz. Cuando analizamos fenómenos naturales como una fuerte lluvia o una gran nevada, la probabilidad matemática de que un acontecimiento dado tenga lugar, se ha de calcular teniendo en cuenta lo que ha ocurrido en el pasado (estadísticas sobre lluvias y nevadas) y suponiendo lógicamente que en futuro se han de seguir las mismas pautas. Podría suceder mañana mismo un cataclismo, de índole totalmente desconocida por el cual el Sol en vez de seguir el curso que debe seguir en estas fechas apareciese y se ocultase como lo hace en pleno mes de Junio. No hay constancia de que esto haya ocurrido durante todos los siglos de Historia de la Humanidad documentada; ni siquiera en la pre-Historia y por tanto hemos de concluir que la probabilidad de que esto suceda es ínfima. Es más probable por ejemplo, que cualquiera de nosotros por cualquier suceso accidental, dejemos de pertenecer al conjunto de los seres vivos.

CALCULO MATEMATICO DE PROBABILIDADES

Yo no se calcular la probabilidad matemática de que en una fecha concreta, entre dos instantes de tiempo bien determinados, en una carretera concreta y en un tramo perfectamente de finido de la misma se van a cumular por ejemplo 20 centímetros de nieve;…pero supongo que habrá técnicos que sepan bastante más que yo y que algo podrán decir. Yo si tengo alguna experiencia en problemas semejantes. En alguna ocasión he calculado la probabilidad matemática de que en un periodo de 100 años y en un punto bien concreto de un arroyo bien definido, (el arroyo de Pradoluengo a su paso por Bembibre y frente a una finca concreta) ese arroyo se desborde. No voy a explicar aquí en detalle como se hace porque es un procedimiento muy complicado. En artículos de divulgación científica elemental como este no procede. Hay que partir de una serie de datos matemáticos emanados de las mediciones de diversos parámetros climatológicas. Estos datos los facilita el Ministerio de Fomento que elabora unos mapas de toda España. Son los técnicos que los elaboran los que pueden explicar como se elaboran esos mapas. También hay que tener en cuenta las características del arroyo y las de la cuenca que vierte sus aguas a ese arroyo aguas arriba del punto considerado. Al final y como siempre ocurre en estos casos, se trata de resolver un problema o mejor dicho varios problemas de matemáticas. En estos casos el principal problema (valga la redundancia) es partir de unos datos que sean lo más ajustado posible a la realidad. También hay que saber calcular lógicamente; pero esto es entiendo el problema menor, por extraño que parezca. He hablado de la probabilidad matemática de que un evento suceda al menos una vez en 100 años. Si consideramos periodos de tiempo más dilatados (500 años por ejemplo); la probabilidad matemática lógicamente aumenta y viceversa. Este tiempo de referencia es el llamado período de retorno. Entiendo que la cuantía de ese periodo se fija legalmente en función de la potencial peligrosidad de que un evento suceda. No es lo mismo que se desborde un arroyo en un pueblo semi-abandonado que lo haga en las proximidades de una central nuclear, por ejemplo.

Supongo que métodos de cálculo mas o menos similares se emplean para el tema de las nevadas. En la Red algo he visto; me refiero en concreto a un artículo de José del Hoyo (Agencia Estatal de Meteorología). No obstante en el título de dicho artículo es bien elocuente: “UN METODO DE LA PREDICCION DE LA COTA DE NIEVE Y SU APLICACIÓN EN LA ESTIMACION DE LA PROBABILIDAD DE NEVEDAS”. En cualquier caso es en esta línea en la que hay que trabajar: recopilar datos, analizarlos, calcular,…y después explicar.

Lo que me pregunto es si los políticos y otras muchas personas que hablaron y hablaron sobre los atascos producidos por la nevada ¿inesperada? Saben algo de estos métodos de cálculo matemático de probabilidades. Los políticos no tienen porque ser expertos en cálculos matemáticos, (es mas yo creo que no hay muchos expertos matemáticos dedicados a la política), pero si tienen la obligación de rodearse de asesores que les puedan informar sobre cualquier campo del conocimiento humano que tenga que ver con la correcta administración de la sociedad. Entiendo que los políticos se deben rodear de expertos no en función de su color político, ni menos aun de la amistad si no de los conocimientos de física, matemáticas, geología, meteorología, ingeniería o cualquier otro campo del conocimiento humano. La Ciencia y por suerte no tiene color político.

Los políticos tienen algunos al menos la mala costumbre de disculparse y buscar excusas ante las catástrofes naturales cuando intuyen que se les puede atribuir alguna irresponsabilidad por falta de previsión y por el contrario critican sin contemplaciones a los políticos de otros partidos cuando ellos no se ven inmersos en el problema y pueden echar la culpa a los otros. Mala costumbre esta que también muchos ciudadanos copian. Las simpatías o antipatías políticas no siempre se eligen en función de la razón . A menudo obedecen a criterios pura y simplemente sentimentales o de otra índole. Las personas no siempre somos racionales.

Por todo ello concluyo diciendo que antes de hablar y hablar sobre cualquier tema hay que primero tratar de informarse y si no se tiene información pues callarse y punto. Como dice el refrán “una cosa es predicar y otra dar trigo”. Adjunto una de las muchas imágenes que hay en la Red sobre atascos en las carreteras motivadas por la nieve.

Rogelio Meléndez Tercero

 

 

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