A CIENCIA CIERTA / La carrera de cura es la más larga

En alguna ocasión y no sé si dicho en serio o en broma he oído comentar a algunas personas que la carrera de cura es la más larga. Entiendo que esta es una idea que viene de lejos, de hace siglos y siendo yo una persona dedicada a la divulgación de La Ciencia y teniendo ciertos conocimientos (no sé si muchos o pocos) de lo que La Ciencia expone (matemáticas, física, química, biología, literatura, medicina,…) y teniendo algunos amigos que se dedican a dar clases de Teología, me entró curiosidad por saber si esa idea de la carrera más larga es acorde o no con la realidad. Yo nunca hablo de las enseñanzas de la religión o de religiones porque entiendo que tales enseñanzas provienen del campo de la fe y las creencias personales y estos son áreas ajenas a la Ciencia, pero como cualquier persona que haya ido a cualquier escuela o instituto me doy cuenta de que las matemáticas, la física, la biología y otras asignaturas; eran más complicadas que la de religión.

Por otra parte los estudios de Teología son por definición los estudios acerca de Dios, ente este sobre el que La Ciencia nada o prácticamente nada puede decir. Así pues, no tuve más remedio que preguntar y preguntarme que es lo que estudian los que cursan la carrera de Teología. En consecuencia, pregunté a un buen amigo mío sobre estas cuestiones y ello me dio pie para escribir este artículo.

Quiero ante todo aclarar que nada tengo en contra de los curas y de los religiosos (frailes y monjas); si no al contrario siempre he mantenido relaciones cordiales con estas personas y es mas, estoy muy agradecido porque buena parte de mi formación intelectual se llevó a cabo en un colegio religioso (Hermanos de la Sagrada Familia). Yo creo que hay que distinguir entre el mensaje cristiano y otras consideraciones. Ya sé que la Iglesia a lo largo de los siglos ha tenido luces y sombras; pero el mensaje de La Iglesia tiene muchos elementos positivos (la caridad cristiana, por ejemplo); que sin embargo no surten el efecto deseado porque en la práctica y por unas u otras causas los humanos no siempre actuamos siguiendo ese mensaje.

Dicho esto vamos a lo que vamos: lo que han de estudiar los que desean seguir la carrera del sacerdocio. Lo hago en base a la información que me facilitó un buen amigo (Severino García de Pablo); que se dedica a dar clases de religión.

UNA CARRERA CON LARGA HISTORIA

Cuando hace ya 20 siglos nació el Cristianismo; la Humanidad ya poseía unos ciertos conocimientos en diversas áreas (matemáticas, física, biología,…) que formaban lo que entonces se llamaba la Filosofía Natural. Los sabios griegos de la antigüedad cultivaron aquella filosofía y lograron metas realmente asombrosas, como por ejemplo describir métodos para calcular la distancia de La Tierra al Sol. Estoy escribiendo un poco de memoria y por ello no puedo ser más explícito. No tengo tiempo de buscar datos sobre lo que se sabía hace años de geología por ejemplo; pero creo que es un buen tema para abordar en sucesivos artículos.

La llegada del Cristianismo sin embargo eclipsó parcialmente aquellos antiguos conocimientos, pues se consideraba que más importante que la efímera vida terrenal, era la vida eterna que promete la Religión Cristiana. En la época del Imperio Romano y en la Edad Media hubo una serie de intelectuales, los llamados “Padres de la Iglesia”, que intentaron conciliar las enseñanzas de los sabios griegos de la antigüedad con las ideas que propugna la Religión Cristiana; según me indica Severino. Esto explicaría porqué en la época de Galileo, los sabios de la Iglesia considerasen que tenían la razón de su lado. Entonces se pensaba que los sabios griegos de la Antigüedad eran infalibles. La Iglesia seguía las enseñanzas de uno de los más célebres: Aristóteles y lo que Aristóteles había dicho “iba a misa” y punto. Por ello el Papa y los cardenales, consideraban que estaban capacitados para discutir e incluso para rebatir las ideas de científicos de primerísima línea como Copérnico o Galileo. Además según la fe; el mismo Dios era el que estaba asesorando e iluminando a la Iglesia.

No obstante a partir de la Edad Media las tornas se fueron poco a poco invirtiendo en Occidente y las ideas de los antiguos griegos se vieron poco a poco superadas. A partir de los tiempos de Copérnico y Galileo la Ciencia moderna empezó un espectacular despliegue que poco a poco fue eclipsando los escritos religiosos y además poniendo de manifiesto que no siempre los antiguos sabios de la Antigüedad estaban en lo cierto. Fue, eso si, un cambio lento y por otra parte el conocimiento científico por razones que ahora no puedo detallar tardó mucho tiempo en llegar al ciudadano corriente.

La licenciatura de Teología y según me explica Severino, incluía nada menos que ¡¡tres años de Filosofía¡¡; ya que un axioma teológico dice: “la fe supone la razón”. La Teología- entiendo yo- lo que pretende demostrar, (me parece); es que aunque la fe por definición es creer en lo que no se puede demostrar, es razonable creer.

Al margen de la Filosofía (y del estudio de parte de las enseñanzas de los antiguos sabios griegos); está el estudio de La Biblia. Se trata como es sabido de un conjunto de más de 70 libros (sumando el llamado Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento). El estudio de La Biblia, da pues ya mucho de si. Si además se añade la enorme cantidad de literatura de carácter religioso producida en 20 siglos de Historia de La Iglesia, es evidente que lo que hay que estudiar es muchísimo. Por otra parte hay otras varias áreas de estudio: Historia de la Iglesia, Derecho Canónigo, Teología, Dogmática, Teología Pastoral (catequesis), Liturgia (sacramentos),… Por si esto no fuese suficiente debemos tener en cuenta que los estudios eclesiásticos incluían antiguamente latín, griego y hebreo; según me informa Severino García. Matiza no obstante que en os tiempos mas modernos sólo se estudian nociones de griego y latín como norma general. Aún así podemos afirmar en definitiva, que no es, ni era, una carrera para poder hacerla “mangándola”, como siempre han hecho y hacen los malos estudiantes. Si consideramos que hasta incluso los inicios del pasado siglo XX el índice de analfabetismo en España era muy elevado; es evidente que quien había cursado la carrera eclesiástica era una persona con un nivel cultural excepcional.

TIEMPOS MODERNOS

Un punto de inflexión importante en mi opinión se produjo en las primeras décadas del ya relativamente lejano siglo XIX. La Constitución Española del año 1812 ordenó la implantación de escuelas de primeras letras en todos los pueblos de España. Poco a poco se fueron implantando estas hasta en los pueblos más pequeños (como el mío); aunque el índice absentismo escolar debió ser elevado hasta ya bien entrado el siglo XX; poco a poco la Ciencia llegaba a los hogares más humildes de los pueblos más diminutos.

Así pues el Sr. Maestro empezó a rivalizar con el Sr. Cura en materia de conocimiento. Aunque no tengo a mano mis apuntes creo que fue en el siglo XIX, (hacia 1840); cuando precisamente en mi pueblo, (Castropodame); tuvo lugar un hecho curioso. El Ayuntamiento pidió al Sr. Párroco que dijese la superficie de una o unas fincas que eran del Párroco o de la Iglesia (no sé muy bien) y el Sr. Cura contestó que dado que no tenía estudios de Agrimensura, no podía facilitar ese dato. Al margen de otras consideraciones esto demuestra que el Sr. Cura puso en evidencia que su sabiduría no llegaba tan lejos como precisaba el Ayuntamiento de la localidad.

Aún hay más. Hace algunos meses en el Archivo General de la Administración (Alcalá de Henares); pude comprobar que a finales del siglo XIX a un tal D. Faustino Cepedano, nacido en el año 1865 en Viforcos (cerca de Astorga) se le exigieron entre otros conocimientos para obtener el título de maestro conocimientos de Geometría- Dibujo- Agrimensura, además de Agricultura y Complementos de Aritmética y nociones de Algebra así como conocimientos comunes de Física y Ciencias Naturales. Con todo este bagaje de conocimientos además de otros varios como Geografía e Historia (entre los que se incluía como no la Doctrina Cristiana e Historia Sagrada); bien podría este maestro que estuvo ejerciendo su oficio en mi pueblo en los años finales del siglo XIX y principios del XX, (me parece pues no tengo a mano mis apuntes); competir en nivel de conocimientos con el Sr Párroco.

Los que hemos sido estudiantes sabemos que hay que distinguir entre dos tipos de asignaturas. Unas que son sólo de “empollar”, este es memorizar conceptos y otras que además de empollar requieren pensar bastante. Por ejemplo como escribir correctamente la reacciones químicas o resolver problemas de física y matemáticas. Estas últimas son las más difíciles y la Religión no se halla entre estas. De hecho la asignatura de Religión en la época de Franco; ya se consideraba una de las llamadas “Marías”; que era sinónimo de asignatura fácil de aprobar y poco importante.

Luego sin querer quitar méritos a nadie los estudios de Teología y Religión en general, no son en mi opinión los más difíciles hoy en día dado el espectacular desarrollo del conocimiento científico. Ahora bien durante siglos la situación fue diferente y a ello hay que añadir el dominio del latín (y otras lenguas), que los sacerdotes también necesitaban. Por ello es lógico y tiene su explicación que como residuo de la sabiduría popular de tiempos pasados aún se siga diciendo que la carrera de cura es la más larga. Yo no obstante opino que esto no se ajusta a la realidad. Una ingeniería por ejemplo o una carrera de medicina pueden ser carreras mucho más largas y complejas que los estudios para ser sacerdote y máxima si no se exige aprender latín para ser serlo. Hace ya muchos años que la misa se dice en la lengua de cada territorio y no en latín.

Esto evidentemente no quiere decir que haya que eliminar de los planes de estudios asignaturas como la Religión. La educación no ha de servir sólo para resolver complicados problemas de ingeniería. La educación tiene que buscar instruir a los estudiantes en valores morales, en el comportamiento cívico, en el respeto y en otros valores morales que son esenciales para el buen funcionamiento de la sociedad. No obstante esto ya es otro asunto, en el que ahora no voy a entrar.

La imagen que adjunto está tomada de la Red. Indico en ella su procedencia.

Rogelio Meléndez Tercero

 

 

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