El patio del colegio Virgen de la Peña de Bembibre se ha transformado este domingo, 13 de septiembre, en un museo del automóvil . Enmarcada en la programación de las Fiestas del Cristo, la VI Concentración de Vehículos Clásicos ha vuelto a desatar la pasión por el motor en la capital del Bierzo Alto, reuniendo a un centenar de joyas que han hecho las delicias de los vecinos y visitantes.
Una participación récord con 80 vehículos inscritos antes de la jornada y otros que fueron llegando hasta sumar 100 asistentes que hicieron las delicias de las fiestas del Cristo. Hasta Bembibre se han desplazado los propietarios y sus respectivos coches no sólo de toda la comarca del Bierzo, sino también de comunidades y puntos más lejanos como Galicia, Asturias e incluso desde provincias más lejanas como Cuenca.
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Durante la mañana, el público pudo admirar una espectacular y variada selección de la historia automovolística que abarcaba, fundamentalmente, desde los años 50 hasta la década de los 90. Entre los vehículos más representativos expuestos brilló con fuerza el legado de la industria nacional, con una nutrida presencia de varios modelos SEAT. Desde los incombustibles 600 (destacando los tres de colores más vistosos rosa, verde y azul), pasando por los 850, los elegantes 1500, hasta los siempre deportivos 124 y 1430. Tampoco pasaron desapercibidos los deportivos europeos como el Ford Capri, el Porsche 911, versiones ágiles del Peugeot 205 o diversas generaciones de BMW Serie 3, contrastando drásticamente en tamaño con espectaculares clásicos americanos, robustos Jeep Comando y rarezas comerciales como la icónica furgoneta SAVA J4.
Sin embargo, el título de joya de la corona recayó, un año más, en el Studebaker americano del año 1929, propiedad del organizador del evento, Juan Carlos López. Un vehículo que roza el siglo de vida y que su dueño apenas saca a relucir un par de veces al año.
Poco antes de las 12 del mediodía, el recinto alcanzó su pico de ambiente justo antes de que los participantes encendieran sus motores para iniciar la ruta programada hacia Matachana, con la previsión de regresar posteriormente en función del tiempo, pasando por Villaverde y Castropodame.
El organizador de la concentración destacó el viernes en los micrófonos de la emisora FM Bierzo el enorme esfuerzo que supone para los propietarios mantener, asegurar y restaurar estas joyas. “La felicidad que te da cuando lo ves y dices, lo he hecho yo, no tiene nada que ver“, señalaba López, reconociendo que la afición por los clásicos, considerados como tales a partir de los 25 años y con estatus de históricos a partir de los 30, sigue en pleno aumento y permite a muchas personas recordar su juventud.
El futuro de la concentración en el aire
A pesar del innegable éxito de convocatoria y de la expectación que generan estas reliquias entre el público de todas las edades, el futuro a corto plazo de la cita podría estar en el aire. López ha dejado la puerta abierta a un posible parón de cara a la próxima edición, evidenciando la falta de apoyo organizativo. Planificar una concentración de este calibre exige meses de preparación continuada, coordinación de rutas, cartelería y búsqueda de incentivos para los participantes; una carga de trabajo que, cuando recae prácticamente sobre una sola persona, se vuelve difícil de sostener en el tiempo sin relevo ni ayuda externa.




















