Ritmo acelerado, letras combativas y mucha temática social entre el sonido potente y contundente de guitarreo distorsionado y ambiente intergeneracional. A grandes rasgos, éste podría ser el resumen de la actuación musical que llegó por partida doble, hasta el colegio Virgen de la Peña.
Y es que Bembibre se adentró este año en un formato musical más contundente para el concierto de las fiestas del Cristo. Y lo hizo multiplicado por dos, con las actuaciones de los legendarios Obús y Boikot que congregaron a numerosas personas llegados no sólo de la comarca del Bierzo, sino de otros puntos de la provincia. Todo ello para disfrutar de una velada en la que el heavy metal clásico y el punk rock estatal se turnaron en el escenario.
El rugido incombustible de Obús

Los encargados de abrir fuego fueron Obús. La mítica formación madrileña, capitaneada por Fortu Sánchez, que hizo alarde de carisma y descaro a partes iguales, demostró por qué cuatro décadas sobre las tablas no han mermado ni su pegada ni su capacidad para atraer a numerosas personas. Desde los primeros acordes, la banda se implicó con un público entregado que coreó himnos atemporales del heavy metal nacional.
Guitarras afiladas, una sección rítmica aplastante y clásicos como “Va a estallar el obús” o “Dinero, dinero” caldearon rápidamente el ambiente nocturno bembibrense, confirmando que la veteranía es, ante todo, una garantía de entrega sobre el escenario.
La trinchera festiva de Boikot

A las 2:00 de la madrugada fue el turno de Boikot. La también banda madrileña salió al escenario para desatar una auténtica tormenta de ritmo y compromiso, con el público bailando y saltando frente al grupo. Boikot, incombustibles desde la primera nota, no dio tregua con su característico mestizaje de punk rock, ska y metal.
Temas emblemáticos como “Kualkier día”, “Hablarán las calles”, el clásico revolucionario “Bella Ciao” o sus versiones más combativas sirvieron para mantener la adrenalina al máximo nivel en la recta final de la noche.




















