La plaza Santa Bárbara de Bembibre se ha convertido este domingo en una gran grada al aire libre para seguir la final del Mundial entre España y Argentina. Cientos de personas abarrotan este emblemático espacio para celebraciones, donde el partido se vive con nervios, emoción y la mirada permanentemente fijada en la pantalla gigante.
Personas de todas las edades han acudido a la convocatoria, muchos de ellos vestidos con camisetas de la selección española, banderas y otros distintivos con los colores nacionales. Familias, grupos de amigos y aficionados al fútbol comparten un encuentro que mantiene a la plaza pendiente de cada jugada.
El ambiente cambia prácticamente con cada acción del partido. Los ataques de España levantan al público, mientras que las aproximaciones argentinas provocan momentos de silencio y tensión. Cada recuperación, cada disparo y cada intervención de los jugadores se acompaña con aplausos, gritos de ánimo y gestos de preocupación entre los asistentes.
La emoción se concentra especialmente cuando el balón se acerca a cualquiera de las dos porterías. Durante unos segundos, las conversaciones se detienen y la plaza contiene la respiración, antes de volver a estallar en aplausos o lamentos en función del desenlace de la jugada.






















