Bembibre cerró un invierno muy lluvioso, húmedo y con un final casi primaveral

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El invierno dejó en Bembibre un claro protagonismo de la lluvia, la humedad y los contrastes térmicos. Los datos recogidos por la estación iBembi2 entre el 21 de diciembre de 2025 y el 20 de marzo de 2026 dibujan un periodo muy marcado por la persistencia de las precipitaciones en su tramo central y por un cierre de estación sorprendentemente suave.

En conjunto, el invierno acumuló 414,53 milímetros de precipitación, con lluvia en 49 de los 90 días analizados. La temperatura media del periodo se situó en 12,0 grados, aunque con una evolución muy desigual entre el inicio del invierno y sus últimas semanas, ya claramente templadas.

La fotografía meteorológica del invierno en la capital del Bierzo Alto deja, por tanto, un patrón muy reconocible con un arranque fresco, un núcleo central extremadamente húmedo e inestable y una recta final con ambiente casi primaveral.

Invierno con 30 días seguidos sin parar de llover

El dato más llamativo del invierno fue la continuidad de la lluvia. La estación iBembi2 registró el periodo más largo sin dejar de llover, aunque fuera débilmente, durante 30 días consecutivos, entre el 21 de enero y el 19 de febrero. Esa racha explica por sí sola buena parte de la sensación de invierno gris, húmedo y muy cerrado que dejó este año en Bembibre y su entorno.

Además de esa continuidad, también destacó la intensidad de algunos episodios. El día más lluvioso de todo el invierno fue el 27 de enero de 2026, cuando se recogieron 31,75 milímetros en una sola jornada. A ese episodio se sumaron otros días muy destacados, como el 5 de febrero con 27,18 mm, el 9 de febrero con 24,64 mm o el 13 de febrero con 24,13 mm.

La mayor parte de la precipitación del invierno se concentró precisamente en ese tramo central. Entre el 21 de enero y el 20 de febrero se acumularon 337,31 milímetros, lo que supone más del 81% de toda la lluvia del invierno. En total, hubo 16 días con al menos 10 milímetros y 6 jornadas con 20 milímetros o más, cifras que confirman el carácter muy húmedo del periodo.

En cuanto a las temperaturas, el invierno mostró dos caras muy distintas. La mínima del periodo se registró el 25 de diciembre, con 3,1 grados, dentro de un contexto plenamente invernal. Sin embargo, el final de la estación rompió ese patrón y dejó máximas mucho más propias de la primavera. La temperatura más alta del invierno se alcanzó el 16 de marzo, con 24,4 grados.

Ese ascenso térmico fue especialmente visible en el último tramo del invierno. Entre el 21 de febrero y el 20 de marzo, la temperatura media subió hasta 18,2 grados, con 11 días en los que se alcanzaron o superaron los 20 grados. Es decir, el invierno terminó en Bembibre con un ambiente muy suave, casi impropio de la estación.

Humedad muy alta y viento del oeste

Otro de los rasgos definitorios del invierno fue la humedad. La media del periodo se situó en el 97%, con una mediana del 99%, lo que indica un ambiente prácticamente saturado durante gran parte de estos tres meses. Esa persistencia de la humedad encaja con la larga sucesión de jornadas con lluvia y cielos cubiertos, sobre todo entre finales de enero y mediados de febrero.

También el viento acompañó los episodios de mayor inestabilidad. Predominaron las componentes oeste y suroeste, especialmente WSW y SW, en línea con la llegada repetida de frentes atlánticos. La velocidad media del viento fue de 13,3 km/h, mientras que la racha máxima alcanzó los 34,9 km/h el 11 de febrero, en plena fase de tiempo revuelto.

En este contexto también resulta importante la evolución de la presión atmosférica, que durante el invierno se situó en una media de 1019,1 hPa. La presión atmosférica es el peso que ejerce el aire sobre la superficie terrestre, y se mide en hPa, hectopascales (una unidad que indica cuánta fuerza ejerce la atmósfera; en general, presiones más bajas suelen asociarse a borrascas, nubes y lluvia, mientras que presiones más altas suelen relacionarse con tiempo más estable).

Durante este invierno en Bembibre, la presión mínima fue de 998,65 hPa el 4 de febrero, en uno de los momentos más inestables del periodo. En el lado contrario, la máxima alcanzó los 1033,53 hPa el 10 de enero, en una situación mucho más estable. Esa oscilación refleja muy bien el paso de sucesivos frentes y cambios de masa de aire a lo largo del invierno.

Los datos de iBembi2 muestran en su conjunto que Bembibre vivió un invierno muy lluvioso, extraordinariamente húmedo y con un desenlace sorprendentemente templado. La estación deja la imagen de un invierno dominado por la persistencia de la lluvia en su tramo central, con un episodio muy poco habitual de 30 días seguidos con precipitación, y un final marcado por temperaturas claramente al alza. Un invierno, en definitiva, de fuerte impronta atlántica y de contraste muy acusado entre su fase más cruda y su despedida casi primaveral.

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