Túnez cuenta con un patrimonio histórico de gran relevancia internacional que se halla repartido por toda la nación. Concretamente, el centro oeste tunecino es uno de los lugares arqueológicos más importantes del norte de África, con yacimientos que muestran la herencia númida, romana y bizantina, que encuentran su mayor exponente en la ciudad de Sbeïtla.
Esta urbe situada en el corazón de las altas mesetas tunecinas es heredera de una ciudad antigua cuyo nombre en latín era Sufetula. Esta metrópolis alcanzó su mayor auge tras la ruptura del patricio Gregorio con Constantinopla, llegando a ser una capital autónoma durante el periodo del Túnez bizantino. Posteriormente, en 647 d.C., tuvo lugar la primera gran batalla conducida por un ejército musulmán en tierras magrebíes, ocasionando el declive de Sufetula.
En la actualidad se conservan las ruinas de la considerada como una de las “villas de oro” del África romano-bizantina. En el centro de Sbeïtla se erige un foro –donde se desarrollaba la actividad de centro político, judicial y comercial– en el que destacan su arco monumental, su patio enlosado y su extraordinario capitolio de piedra dorada compuesto por tres templos adosados dedicados respectivamente a Júpiter, Juno y Minerva.
Hacia el sureste de las ruinas también se pueden admirar los restos de las grandes termas públicas, un teatro, un arco del triunfo y un puente-acueducto con tres arcos. Igualmente, llaman la atención en el recinto los numerosos lugares de culto cristiano, así como los monumentos religiosos, algunos de ellos, edificados sobre ruinas de antiguos templos romanos.
Entre las iglesias más particulares está la de Bellator, donde se aprecian sus mosaicos y su capilla. Por su parte, la iglesia de Vitalis resalta por sus impresionantes dimensiones, creando un gran complejo episcopal, así como por su fabulosa pila bautismal decorada con un mosaico. En conjunto, las basílicas cristianas de Sbeïtla se encuentran entre las más notables del norte de África.
Fuera de Sbeïtla, otro punto de la región donde se descubren vestigios de historia es la ciudad de Kasserine, el núcleo administrativo de la zona del centro oeste tunecino. Esta localidad es heredera de la Cillium romana de la que ha adquirido un conjunto arqueológico formado por un foro, un arco, un capitolio, un teatro, viviendas, una iglesia y dos mausoleos.
Por otro lado, rodeado de bosques y matorrales, el recinto arqueológico de Makthar también ofrece unas ruinas de gran valor estético y patrimonial en la zona. El majestuoso arco de Trajano es una de las obras más estimadas, junto con las Grandes Termas. Asimismo, en este espacio merece la pena visitar la “Schola des Juvenes”, una construcción del siglo I d.C. destinada a la juventud que contaba con distintas salas, patios y piscinas.
Además de los restos romanos, en Makthar se observan los testimonios de las distintas civilizaciones que han morado en suelo tunecino, aunque la antigua cultura líbico-fenicia persistió especialmente en algunos detalles artísticos como las estelas de la época tardía donde se distinguen personajes estilizados más próximos a la cultura púnica –característica del Estado Cartaginés– que a la romana.
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