En uno de los capítulos habla de la fundación de Cacabelos que, por su curiosidad copio:” Con un desmedido afán de conquista, los romanos se decidieron a explorar la tierra que había más allá de Campus na Raya. Es decir, se pasaron de la raya”.
“Después de comer un potaje de garbanzos con berzas, en latín ciceres et caules, el procónsul Elpidius Flaccus ,que era un hombre obeso, ordenó a una centuria avanzar hacia el Oeste, por la parte más llana, puesto que el alimento ingerido no era el más adecuado para terrenos accidentados”.
“Habían explorado cinco kilómetros cuando desde un altozano divisaron unas tierras ubérrimas en las que crecía la vid. Hicieron alto y algunos legionarios aprovecharon para satisfacer sus más perentorias y acuciantes necesidades corporales”.
“Se desplegaron para evitar una guerra de gases producidos por los garbanzos y en eso estaban cuando apareció Elpidius que se extrañó al ver, únicamente a Tullius Máximus, solo y extraviado en sus pensamientos:
-Y ¿tus legionarios, Tullius? -dijo Elpidius, naturalmente en latín.
-Haciendo caca -respondió el otro.
-Y ¿tú, velos?
-Claro que los veo
-¿Por qué estás tan pensativo?
-Busco nombre para estas tierras.
Tras un ligero titubeo dijo Elpidius:
-No busques más. Ya lo he encontrado yo.
Hizo una pausa y añadió:
-Si consideras el asunto, estarás de acuerdo conmigo en que este valle ha de llamarse CACA-VELOS como recuerdo a un espectáculo muy pocas veces admirado: ver como hacen caca unos legionarios, durante una expedición”. Así que queda puesto, pues, nombre a las tierras que vamos a pisar.
Y quedó puesto”
Recordé la HISTORIA DEL BIERZO EN BROMA, cuando comencé a escribir estos artículos y, sobre todo, el potaje de garbanzos y berzas (Digamos antes que los garbanzos proceden de Persia y eran alimento básico para griegos y romanos).
Dejemos los garbanzos a remojo un día antes y, al día siguiente, en bastante agua, pongámoslo al fuego y ,cuando rompa a hervir, echamos los garbanzos, una cebolla, dos ajos pelados, una hoja de laurel y una pizca de sal y tapemos la olla. Reducimos el fuego y dejamos que cueza media hora más y, mientras tanto, quitamos los tallos a las espinacas y las añadimos a los garbanzos. Después, en una sartén, pochamos una cebolla con una pizca de pimentón y cuando esté pochada la añadimos a los garbanzos y removemos procurando que no se rompan.
De todo esto vengo a deducir que, de cualquier tema -aunque sea en broma- podemos extraer conclusiones y esta conclusión es un potaje de espinacas con garbanzos.
Que lo disfruten.
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