La Navidad es mágica cuando se comparte, como han hecho los vecinos de Tremor de Abajo. Un pueblo de unos treinta habitantes en el que todos han colaborado, también quienes no residen de forma habitual en él, para decorar sus rincones y calles convirtiéndolo en un pueblo que parece sacado de un cuento de Navidad.
La decoración, que corre completamente a cargo de los vecinos, tanto en su diseño como en la financiación, cuenta con un árbol de luces de seis metros de altura y una enorme estrella iluminada, confeccionados en Talleres Roval, que también es vecino de Tremor de Abajo.
Y para que no falte de nada, coincidiendo con el encendido oficial, se abrió un mercadillo navideño con productos artesanos en el que también se sirvió chocolate caliente y bizcochos a todos los asistentes.
En nuestro recorrido por este pueblo de cuento de Navidad, estuvimos acompañados por tres pequeñas hadas, Alba, Carla y África, que nos mostraron todos sus rincones.
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