A CIENCIA CIERTA / Un reloj de sol para lucir en Cobrana

La Asociación Cultural “La Nogal” de Cobrana y su secretaria Alicia Pérez Cuellas, me han sugerido, que podría yo construir un reloj de sol para colocar en la fachada orientada al sur de la casa donde tiene su sede esta asociación. Puesto que desde hace un tiempo a esta parte, mi relación con Cobrana ha ido en aumento y por otros varios motivos, he considerado que es una excelente idea y he puesto manos a la obra. Cuando se trata de los clásicos relojes de sol de toda la historia, su diseño es muy sencillo, para cualquier persona con ciertos conocimientos de gnomónica, como es mi caso. Por tanto a la fecha de hoy ese diseño ya es una realidad y en breve, espero que se plasme en una roca adecuada (una pizarra por ejemplo) y posteriormente sea colocado en Cobrana en la fachada citada de la sede de la Asociación.

En este como en otros casos, hay que explicar (hacer pedagogía) para que quien observa con atención lo que ve (el cuadrante solar en este caso), sepa de que se trata y porque se diseña del modo en que se hace. Sólo así se podrá disfrutar de su contemplación y de paso aprender algo de astronomía y geodesia. Vamos a ello pues.

UN CUADRANTE SOLAR CLÁSICO

El reloj de sol ya diseñado para Cobrana es digamos de los clásicos y también dentro de estos el más frecuente. Me refiero a que estará mirando justamente hacia el sur. Una línea trazada desde Cobrana, en dirección exacta norte-sur pasa entre Castropodame (mi pueblo) y Calamocos. Desde Cobrana y dada su posición a primera vista lo primero que se ve “de frente” es justamente Castropodame y viceversa. Además ambas poblaciones están a la misma altitud media, 730 metros sobre el nivel del mar. Por ello hay un dicho popular en Cobrana que dice: “que suerte tienen los de Castro, que lo primero que ven al levantarse es Cobrana” o algo muy similar. Tendremos que hacer en Castropodame (“Castro” en lenguaje coloquial) algo similar.

En un reloj de sol clásico como este hay dos partes principales. Una el gnomon, es decir el objeto cuya sombra va “barriendo” la plancha o el plano donde se dibujan las líneas (rectas siempre) horarias. Este plano donde se dibujan las líneas horarias es el cuadrante solar. En el dibujo adjunto se ve nítidamente su diseño. Es un digamos borrador o primer diseño, que puede estar sujeto a pequeños cambios, pero en lo esencial no ha de variar. En este cuadrante y arriba bajo el letrero de COBRANA, aparece indicada la posición geográfica de la localidad. Este es un dato esencial que distingue a este reloj de cualquier otro del Mundo, ya que obviamente es la posición de un punto concreto en la superficie terrestre. Además la posición geográfica sirve para diseñar el cuadrante y sus líneas horarias.

Durante siglos, en lo que respecta a la posición geográfica, sólo se tenía en cuenta la latitud, es decir la distancia (expresada en unidades angulares), del lugar de emplazamiento del reloj al Ecuador o modernamente a la proyección de este en los mapas. Aún hoy día es habitual que así se proceda, es decir que se tenga en cuenta la latitud y a partir del valor de esta se diseña el cuadrante. No obstante desde hace algunos años un grupo de veteranos mineros del carbón empezamos a construir relojes de sol “como churros” y por norma general estos llevan en el cuadrante o en el entorno donde se coloca el reloj clásico, una especie de malla (yo la denomino tabla conversora) que sirve para algo muy importante: saber la hora oficial, a partir de la hora solar verdadera, que es la que directamente señala cualquier reloj de sol clásico. Para diseñar correctamente esa tabla conversora si es necesario (más bien imprescindible) saber la longitud geográfica.

LA LONGITUD GEOGRÁFICA

Personalmente considero que es un detalle esencial, (la tabla conversora), ya que sirve para poner a prueba el reloj y comprobar que está bien diseñado, bien construido y bien orientado y además también para poner a prueba la capacidad de observación, raciocinio y conocimientos de quien lo quiera observar. Esto también es importante.

En el caso del Bierzo y dado que su posición con respecto al Meridiano de Greenwich es de 6 grados y medio (sexagesimales), resulta que hay una diferencia en hora solar verdadera de 26 minutos a efectos prácticos, entre El Bierzo y el meridiano citado. Dicho de otro modo, si en un instante cualquiera el Sol está justamente en la vertical del meridiano de Greenwich, habrán de transcurrir 26 minutos (de los que señalan nuestros relojes de pulsera o nuestros teléfonos móviles), para que ese mismo Sol se vea en la vertical del Bierzo, es decir en el punto más alto de su culminación sobre el horizonte. Pero claro eso de 6 y medio grados, es una aproximación, aunque válida a muchos efectos prácticos. Más preciso y correcto es afinar más. En Cobrana son 6 grados, 29 minutos y 50 segundos (sexagesimales siempre) es decir 6,49722 grados, lo que supone 25,99 minutos. En Montealegre son 6 grados, 16 minutos y 21 segundos de arco, lo que supone en tiempo 25,09 minutos y en Villafranca del Bierzo 6 grados, 48 minutos y 40 segundos (27,24 minutos).

A la vista de todo esto muchos lectores dirán y con aparente razón que basta con tener en cuenta ese dato es decir los aproximadamente 26 minutos para convertir la hora solar en hora oficial y que por tanto esa especie de “culebra” de la figura., esta de sobra. Pues no está de sobra y no lo está porque nuestros instrumentos de medida (relojes de pulsera, de torre, de bolsillo o incluso los de los teléfonos móviles), ajustan o sincronizan su marcha; no al Sol que nos alumbra si no a otro sol que no existe. Es el llamado sol medio. Parace asombroso pero así es. Resulta que el Sol verdadero no pasa por la vertical de un lugar dado (Cobrana por ejemplo) a intervalos de exactamente 24 horas. Hace siglos que esto se sabe y por ello el sol que regula nuestra vida, es un sol ficticio y llamado como he dicho sol medio. Estas diferencias entre ambos soles se pueden expresar en términos de espacio (medida de las posiciones en el firmamento) o en términos de tiempo en minutos y están continuamente cambiando. Son perfectamente conocidas en cualquier instante.

LA ECUACION DEL TIEMPO

Estas diferencias son las que se conocen como la ecuación del tiempo, que yo no descubrí hasta que allá por el año 1987 estaba trabajando en las minas de carbón del Bierzo. Año tras año y en las mismas fechas (siempre a efectos prácticos) esas diferencias son las mismas…por fortuna añado yo. Por ello se puede hacer un gráfico en forma de “culebra”, que indique esas diferencias a lo largo de un año cualquiera. En la práctica esto implica que además de esa diferencia constante de los 26 minutos debida a la longitud geográfica, hay que tener en cuenta esa diferencia entre los dos soles, el verdadero y el sol medio. Por eso esos 26 minutos son un poco más en unas fechas y un poco menos en otras. Esta es la cuestión.

Hay ciertas fechas del año en las que el Sol real “camina” a efectos prácticos como si fuera el sol medio. Una es el 1 de septiembre. Si se dibuja la “culebra” de modo que el día 1 de septiembre haya que sumar 26 minutos, entonces habremos hecho una tabla conversora o correctora (valga la redundancia) correcta. Como es evidente los minutos que hay sumar varían. A mitad de febrero son 38 y el 1 de noviembre sólo 10. Por tanto para saber la hora oficial, es decir la que necesitamos hemos de sumar (siempre en el caso del Bierzo) una cierta cuantía de minutos distinta en cada fecha.

Aquí no queda el asunto. Resulta que por imperativo legal en España la hora oficial es el llamado tiempo universal, pero sumando una hora en invierno y dos en verano. Por ello en la tabla correctora o conversora diseñada específicamente para Cobrana hemos de sumar (a la hora solar), una hora en invierno, dos en verano y además siempre añadir el valor de la corrección correspondiente a Cobrana. Eso es lo que se indica en el cuadrante y lo que acabo de hacer es explicarlo, para que se sepa porque se hace lo que se hace.

Por ultimo se pondrá una frase bonita, como por ejemplo, “en Cobrana, aire, sol y vida sana”. Es una frase para alegrar un poco la observación del reloj y que además hace referencia al sol que es quien en definitiva nos da la hora. Antes de colocar el cuadrante habrá eso si que buscar el medio de orientarlo correctamente. Es muy difícil que una fachada de una casa cualquiera esté orientada justamente en dirección E-O. Pero este detalle lo puedo yo hacer yo con comodidad y si no, mis amigos y excelentes topógrafos de Cobrana (de GEOSAT), duda lo podrán hacer mejor que yo. En definitiva que el camino parece listo para que Cobrana pronto disponga de su propio reloj de sol, que se sumará a la larga lista de los ya existentes en El Bierzo y en la provincia de León.

Rogelio Meléndez Tercero

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