En el año 1951 se publicó en Madrid, la Memoria Geológica asociada a la hoja nº. 158 (Ponferrada) del Mapa Geológico Nacional (escala 1 a 50 000). Esta publicación del Instituto Geológico y Minero de España, incluye como sabe cualquier estudiante de geología el correspondiente mapa. La memoria es un documento de texto bastante extenso (con fotografías), redactado por dos conocidísimos geólogos D. Primitivo y D. Alejandro Hernánmdez-Sampelayo. En 1951 yo no era ni siquiera un proyecto, ya que nací en el año 1956 en un pueblo muy próximo a Ponferrada; pero en 1974 comencé a estudiar Ciencias Geológicas en Madrid y es muy posible (no obstante no tengo la certeza) de que en alguna ocasión mirase un poco por encima, ese trabajo geológico sobre el entorno de Ponferrada. Posible pero no seguro porque mi pueblo (Castropodame) se ubica en la hoja contigua (nº. 159).
En cualquier caso hay un dato muy curioso en esa memoria geológica (página 12), que en aquellos tiempos de estudiante sin duda me hubiese llamado la atención, si hubiese hojeado esa página. En ella se cita a dos montículos llamados Castros, que se hallan a unos 3 km al norte de Ponferrada, “los cuales con grafismo apropiado, suelen denominarse, Las Tetas del Bierzo”. Aquí está la clave. Es curioso que en aquellos tiempos en los que las mujeres bercianas (y del resto de España), eran tan recatadas, que iban a misa cubiertas con el velo; esos colegas míos (geólogos), escribieran eso del grafismo apropiado y el nombre que quizá algún moralista de la época juzgaba obsceno.
La cuestión es que ahora ya bastante “carroza” y como me dedico a leer y escribir mucho hallé esa antigua referencia. Me llamó la atención. Vaya despiste el mío, ya que tras décadas de ejercer la profesión de geólogo, me he dado cuenta ahora, que ese detalle de la información geológica de mi tierra se me había pasado inadvertido. Yo nada tengo que ver con la profesión de médico o similar; sería en todo caso “un médico de piedras”, como me definió un compañero de trabajo en una mina de carbón. Por ello si le digo a mi mujer, que tengo que hacer un trabajo de geología que consiste en hacer el análisis detallado de unas tetas, me parece que no le hará mucha gracia. Es normal cualquier otra en su lugar haría lo mismo. No obstante y por mera curiosidad si le expliqué lo que son las Tetas del Bierzo y quedó muy tranquila. Entiende que esas tetas, no son peligrosas. Si fueran otras de otro tipo,… y de otras, el asunto sería muy distinto.
LA GEOLOGÍA
Pues bien tras esta introducción con ciertas dosis de humor y picardía, vamos a habar un poco más de esta curiosa morfología geológica. Aunque se divisan desde diversas zonas del Bierzo, me parece que las mejores imágenes se logran accediendo hacia Ponferrada desde Galicia. También se pueden ver no obstante desde las proximidades de Bembibre. Ver imágenes adjuntas. Se trata de dos montículos que en algún mapa moderno (SIGPAC) se llaman Castro de San Andrés y Cerro del Castro. El primero es el situado más al norte (X= 698 683 // Y = 4 717 655 ) y a cota 807. El segundo (X= 698 389 // Y = 4 717 407) y a cota 804. Todas las unidades indicadas son metros. Ponferrada se halla a la cota 525 (zona del estadio del Toralin). En “Google Maps” el cerro de más al norte se llama Castro de San Andrés de Montejos. Tiene en su cumbre un vértice geodésico y el del sur, es decir el más próximo a Ponferrada y a la autovía del Noroeste se llama Pico del Monte Castro.
Si se observan en un mapa con curvas de nivel, la imagen que se tiene de los mismos y al menos para quien no este acostumbrado a manejar planos topográficos, es muy diferente a la que vemos a simple vista desde las carreteras del entorno de Ponferrada. Un somero análisis geológico de estos cerros, muestra que la zona interna de estas “tetas”, está formada en los dos casos por terrenos de consistencia dura. Vamos rocas que no son aptas para arar por ejemplo. En Cerro del Castro hay granito que también es una roca muy dura. La que existe en el llamado Monte Arenas, donde desde hace siglos se han extraído bloques de piedra para la construcción de muchos edificios de la zona. En el cerro de más al norte no hay granito, pero el tipo de roca de su núcleo es igualmente de rocas muy compactas. Estas son rocas sedimentarias del Paleozoico, es decir de la Era Primaria. Esto lo digo para quien se acuerde las Ciencias Naturales que se estudiaban en mi época (años 60) en segundo de bachillerato y de los diferentes períodos de tiempo de la Historia de la Tierra.
Recubriendo estas rocas compactas hay terrenos mucho más blandos y de color rojizo. Los geólogos decimos que son de edad terciara (Era Terciaria de la Historia de la Tierra). Son terrenos “sueltos” que si se pueden arar o cavar a mano perfectamente. Se trata de conglomerados, arenas y limos. Los conglomerados son esos terrenos donde abundan piedras, en este caso muy redondeadas (“piedras de río”) rodeadas de otras rocas más pequeñas e incluso de “barro” rojizo (arcilla). Tanto los terrenos de la Era Primaria, como los de la Terciaria (más modernos obviamente), son rocas sedimentarias. Las rocas duras además están afectadas por lo que se llama un cierto grado de metamorfismo.
En cuanto al granito se trata de un tipo de roca (roca ígnea) de origen distinto a las rocas duras y terrenos blandos precitados. El granito es una masa de rocas que estuvo inicialmente a unas temperaturas tan altas que estaba fundida. Esta masa de rocas fundidas ascendió desde zonas profundas del interior de la Tierra y posteriormente se enfrió lentamente. Ese ascenso se produjo al final de la Era Primaria.
Los terrenos blandos y con el transcurso del tiempo (miles de años), van poco a poco siendo limados por las aguas de lluvia o el viento y se van depositando en las partes más bajas. Es como si vertemos en una gravera y desde una cierta altura tierra o arena desde un punto fijo. No obstante en este caso esa forma tan “bien hecha” de estos dos montículos, no se debe a que la naturaleza haya ido vertiendo desde un punto fijo tierra. Lo que ha sucedido es que los terrenos blandos es decir los rojizos tenían en el pasado geológico ( hace un millón de años por ejemplo), un espesor mucho mayor y los terrenos más duros estaban a una profundidad sobre el nivel del suelo mucho mayor que actualmente. Donde hoy hay montículos debía existir una zona mucho más llana.
La erosión de los terrenos blandos, es un proceso que solo se nota al cabo de varios miles de años, aunque no tengo datos de tasas de erosión. Este proceso llego a descubrir el terreno rocoso y duro y en esas zonas donde se descubre el desgaste del terreno es mucho menos acentuado que todo alrededor y así de modo muy lento se han ido formando (se están formando) esos montículos que tienen forma de tetas y otros de la zona. Insisto en que debería tener datos sobre tasas de erosión en esas zonas y de este modo, con datos numéricos se podrían dar cifras más acertadas y concretas, sobre la evolución que a lo largo de miles de años han experimentado los valles y montículos de esta zona. Con el paso del tiempo (muchos miles de años) al este y oeste de esa línea de cumbres donde se hallan estos dos montículos ( hay otros más) se formó el valle por donde discurre el rio Sil (donde se halla el Embalse de Bárcena). Al mismo tiempo y al oeste de esa línea de cumbres citada se ha ido formando la zona llana y más baja donde se ubican Ponferrada, Cacabelos, Villafranca y otras poblaciones. Por ultimo esa línea de cumbres se ha ido fragmentando y todo ello producto de la erosión, dejando varios pequeños montículos, dos de los cuales y por casualidad han adquirido esa forma que con un poco de imaginación, se pueden llamar “Las Tetas del Bierzo”.
Hay documentados dentro y fuera del Bierzo muchos casos más. Según acabo de ver en Internet las formas del relieve que se asemejan a figuras humanas se llaman mimetolitos. Acabo de enterarme ahora. Los psicólogos dicen que esas ilusiones ópticas, que nos hacen ver formas humanas es un fenómeno llamado pareidolia. Otro detalle que yo desconocía. Nunca acaba uno de aprender
CONCLUSION
Actualmente hay una ruta de senderismo por la zona que pasa por las cumbres de ambos montículos (castros) y entiendo que en ayuntamiento donde están ubicados, dispondrán de información sobre lo que puede verse visitando esas “tetas”. No obstante mi labor como divulgador de la geología, es decir que son un capricho de la naturaleza y que se han formado por una secuencia de fémenos geológicos el último de los cuales (el que aún sigue en marcha) es la erosión natural del terreno.
Yo escribo para divulgar el conocimiento científico, como la geomorfología por ejemplo, pero soy consciente de que la ciencia, no siempre se digiere con facilidad. La geomorfología estudia las formas del relieve terrestre, pero este es un concepto que no tiene mucho tirón. Otros conceptos como este de las tetas entiendo que si. Es bien conocido ese refrán que dice que “Tirán más dos tetas que dos carretas” y por ello elegí para el presente artículo, el título que elegí. Si hubiese puesto por ejemplo “geomorfología” a secas, estoy seguro de que el número de lectores-as que se hubiesen decidido a leer este artículo, hubiese sido bastante menor que así. Para lograr una buena pesca es importante recurrir a un señuelo.
Rogelio Meléndez Tercero
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