Las calles de Bembibre volvieron a vestirse de fiesta para acoger la segunda edición de los Sancristines, una de las citas más divertidas incluida dentro del programa de las Fiestas del Cristo. No sólo los más pequeños, sino asistentes de todas las edades desafiaron el asfalto en un particular encierro donde el miedo quedó totalmente descartado por los astados más inofensivos y cariñosos.
La jornada terminó por todo lo alto con un fin de fiesta marcado por una auténtica explosión de color que tiñó pelo, caras y camisetas en la plaza del Palacio.




















