Bembibre volvió a detenerse este 2 de abril ante una de las citas más solemnes su Semana Santa: la procesión del Santo Cristo de la Agonía, popularmente conocida como la Procesión del Silencio. El acto religioso reunió a numerosos vecinos y visitantes en el característico ambiente de respeto, recogimiento y devoción, este año especialmente marcado por una mayor afluencia por el buen tiempo durante la jornada.



La comitiva partió de la iglesia de San Pedro para recorrer varias de las principales calles del casco urbano, con paso por la avenida del Bierzo, calle Vatemar, Eloy Reigada, calle Castilla y Plaza Mayor, en un itinerario habitual en la Semana Santa de Bembibre. A lo largo del trayecto, el silencio de los asistentes volvió a convertirse en el principal lenguaje de la noche, reforzando el carácter sobrio y meditativo de una procesión que conserva intacta su fuerza simbólica.


El Santo Cristo de la Agonía avanzó acompañado por la Banda Municipal de Música de Bembibre, cuya participación aporta desde hace años un tono solemne y ceremonial a las procesiones más destacadas.
Uno de los momentos más esperados regresó con la interpretación de una saeta, que rompió por unos instantes el silencio para transformarlo en emoción compartida. Fue en la misma ubicación del pasado año, desde el edificio de Cáritas de Bembibre.
















































































