El municipio de Bembibre y su modelo de comunidad energética local han cobrado un protagonismo destacado en la jornada técnica europea celebrada este martes en Pamplona, donde se han expuesto los resultados de tres años de investigación transnacional. A través del proyecto europeo SHAREDH2 Interreg SUDOE, la capital del Bierzo Alto ha servido de banco de pruebas real para demostrar cómo los excedentes de energía solar de edificios municipales pueden transformarse y almacenarse en forma de hidrógeno renovable, abriendo la puerta a su aprovechamiento directo en el sector agrícola, las instalaciones públicas y la movilidad sostenible.
El encuentro, convocado por la Comunidad de Trabajo de los Pirineos (CTP) en la capital navarra, reunió a más de 60 especialistas y representantes institucionales para evaluar las conclusiones de los programas SHAREDH2 y PHYRENE (Interreg POCTEFA). Frente a los grandes corredores energéticos continentales, la experiencia desarrollada en Bembibre ha puesto el foco en la escala local y rural, situando a la villa berciana como referente en la búsqueda de soluciones frente a la descarbonización y la crisis climática, en un escenario donde las previsiones científicas alertan de subidas de hasta 5 ºC en las temperaturas del suroeste europeo a finales de siglo.
De los tejados municipales a la movilidad limpia y el campo berciano
El papel del Ayuntamiento de Bembibre dentro del consorcio SHAREDH2 —coordinado por el Instituto Tecnológico de Castilla y León (ITCL) y respaldado por fondos comunitarios FEDER con un presupuesto de 1,6 millones de euros— se ha enfocado en solucionar uno de los grandes dilemas del autoconsumo fotovoltaico: la gestión de la energía sobrante en horas punta de radiación. En lugar de verterla o desaprovecharla, el proyecto ha validado la producción de hidrógeno verde a pequeña escala como vector de almacenamiento energético estacional y de proximidad.
Esta iniciativa conecta con los avances ya testados en el municipio, donde se ha proyectado la aplicación de este vector en la modernización de maquinaria agrícola y en vehículos limpios, tal y como se evidenció en las demostraciones de bicicletas y automóviles propulsados por pila de combustible acogidas por la localidad. El modelo berciano se complementa dentro del programa con otros dos ensayos europeos desarrollados en Francia (enfocado a centros educativos) y Portugal (dirigido a flotas de transporte público interurbano).
César Merino, director de Transferencia y Programas de I+D del Instituto Tecnológico de Castilla y León, subrayó durante la presentación el valor práctico del proyecto: “Con SHAREDH2-SUDOE hemos podido probar en contextos reales cómo integrar el hidrógeno renovable en comunidades energéticas, aprovechar mejor los excedentes de energía y analizar sus distintos usos, desde el almacenamiento hasta la movilidad”.
Barreras burocráticas y una hoja de ruta para el medio rural
Pese al éxito técnico contrastado en Bembibre, el diagnóstico presentado en Pamplona advierte de que el despliegue comercial y cotidiano de estas tecnologías afronta todavía obstáculos decisivos. Los investigadores han detectado que la principal traba radica en la complejidad administrativa, la disparidad normativa entre autonomías y países vecinos, el desconocimiento social y una arquitectura de ayudas públicas que sufraga la compra de equipos (CapEx) pero olvida el respaldo a los costes operativos continuados (OpEx).
Para sortear este cuello de botella, el consorcio ha articulado una hoja de ruta dirigida a las agencias energéticas de España, Francia, Portugal y Andorra. El documento reclama la puesta en marcha de ventanillas únicas que agilicen las autorizaciones a las entidades locales, programas divulgativos en zonas rurales y una estabilidad jurídica que permita replicar el ejemplo de Bembibre en otros municipios del Bierzo y del resto del país.
Complementariedad con la red pirenaica y el transporte pesado
La cita sirvió asimismo para coordinar estos avances locales con el análisis macroeconómico del proyecto hermano PHYRENE, enfocado en el transporte y la gran industria. Sus estimaciones indican que el hidrógeno renovable alcanzará una demanda anual de hasta 976.000 toneladas en 2050, cubriendo cerca del 9,8 % del consumo energético del cuadrante nororiental y transfronterizo. En el transporte pesado de mercancías, el despliegue de 70 hidrogeneras evitaría hasta 86.400 toneladas anuales de CO₂.
En este sentido, Javier Olite, director de la CTP, remarcó la necesidad de enlazar la innovación nacida en los municipios con las grandes estrategias territoriales: “PHYRENE y SHAREDH2 nos han permitido pasar de capacidades dispersas a una visión compartida: saber qué tenemos, qué soluciones funcionan, qué barreras debemos superar y cómo podemos seguir trabajando juntos para que la transición energética sea también una oportunidad de desarrollo territorial y de construcción europea”. Un reto donde Bembibre ya ha demostrado que el medio rural tiene capacidad para liderar la vanguardia energética.




















