La Fundación Prada a Tope ha decidido ampliar el plazo de presentación de candidaturas de los premios “Palacio de Canedo” a la recuperación de edificios en el medio rural. La dificultad que algunos participantes hayan podido encontrar en sus desplazamientos por la pandemia está detrás de esta decisión. El plazo se amplía hasta el próximo 31 de enero.
En esta edición se repartirán 14.000 euros, cifra récord en la historia de estos premios, lo que habla de la buena salud de la iniciativa y pretende animar a que aumente la participación y, lo que es más importante, la sensibilización hacia la conservación de nuestro medio rural.
Los premios son una iniciativa de la Fundación Prada a Tope con la que pretende reivindicar y proteger la arquitectura tradicional del Bierzo. Con ello, se quiere poner en primer plano el trabajo de particulares, empresas e instituciones locales que, a la hora de rehabilitar, tienen en cuenta los valores que hacen peculiar nuestra arquitectura tradicional.
Este año cuentan con el patrocinio del Consejo Comarcal y los ayuntamientos de Ponferrada, Bembibre, Carracedelo, Arganza, Torre e Igüeña, así como de Mutua General de Seguros.
Ocho premios para recuperación del patrimonio rural
En total se repartirán 11.500 euros en 8 premios, cuatro por categoría: una para particulares y otra para edificios públicos recuperados por las juntas vecinales u otras instituciones. El jurado valora diversos parámetros como la adecuación del edificio al entorno, las características constructivas y arquitectónicas, los materiales empleados, el respeto al edificio original, entre otros.
Las intervenciones deberán haberse concluido en 2020, y los detalles de las bases están www.pradaatope.es y más información en fundacion@pradaatope.es
Nuevo Premio “Por tu pueblo”
La novedad de este año es que la Fundación Prada a Tope ha reservado otros 2.500 euros, aportados por el Ayuntamiento de Igüeña (1.500 euros) y la Mutua General de Seguros (1.000), para premiar “a personas o colectivos que con su ejemplo nos hacen ver el poder de las pequeñas acciones que hacen mejor nuestra vida en los pueblos”.
Prada explica que esta modalidad está “pensada para premiar a esas personas que se preocupan de tener limpio y bonito su entorno, su fachada, su calle, su plaza… sin esperar a que vengan otros o las instituciones a hacer ese trabajo”.
Por eso el premio está destinado a:
“La Fundación entiende que allá donde particulares o instituciones han recuperado algo, muchos más se ven empujados por el ejemplo a hacer las cosas mejor. Porque lo auténtico se defiende solo, es como el buen vino que no necesita bandera…”
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