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Los Hermanos Marx

Los Hermanos Marx (The Marx Brothers), que eran neoyorquinos aunque de origen alemán -en realidad judíos-, se revelaron como unos cómicos geniales, genuinos magos de la improvisación. Cultivaron el humor absurdo, basado en juegos de palabras, atropellos verbales, desafío a la lógica, en definitiva, creando historias imposibles, en ocasiones transgresoras como Sopa de ganso, dirigida por el prestigioso Leo MacCarey (promotor de El Gordo y el Flaco) y producida por la Paramount, que no obtuvo los resultados esperados, aunque no fue tan mal, como suele decirse a menudo.

Dicho sea de paso, Sopa de ganso es acaso su peli más delirante y caótica (a decir verdad tiene mucho de sus obras anteriores, El conflicto de los Marx y Plumas de caballo). Su otra gran película, tal vez la más redonda, es Una noche en la ópera, su mayor éxito comercial.

En la actualidad, ambas son reconocidas por la crítica como sus dos obras maestras. No en vano, figuran entre las 100 mejores películas del American Film Institute.

Aunque los Marx no son los directores ni los guionistas de las pelis… nomás ni menos los protas, el público sólo los recuerda a ellos, porque se comen toda la pantalla, con sus escenas cómicas, llevadas  en ocasiones al puro absurdo. porque han logrado instantes, escenas inolvidables, como la del camarote, o la parte contratante…, que pervivirán en nuestra memoria, en nuestro sub-consciente colectivo, más allá de nuestro olvido.

Asimismo, nos dejan un enorme poso con su crítica feroz a las convenciones sociales, un hachazo a la alta sociedad, a la hipocresía, a la diplomacia, a la cultura… porque su cine es heredero de Max Linder (véase la famosa escena del espejo inexistente de Sopa de ganso) y de la comicidad improvisada y colectiva de Sennet, cuyo fin es satirizar sin piedad los aspectos negativos de la sociedad de su tiempo.

El cine de los Marx es, en esencia, una síntesis magistral de la comicidad de la era muda (ejemplificada a la perfección por ese mimo genial llamado Harpo) y la comedia sonora. 

Ya en Una noche en la ópera, el productor de la MGM decide controlar el caos cinematográfico de los Marx incluyendo en los guiones intrigas sentimentales y canciones que dan como cierto sosiego a los espectadores, y tal vez equilibran la estructura fílmica.

El grupo profesional inicial estuvo constituido por los cinco hermanos, que despuntaron en el vodevil (una mixtura de diversos espectáculos teatrales, musicales, incluso circenses) y la comedia musical  de Broadway, porque todos o casi todos eran virtuosos de algún instrumento musical.

Se dice que Harpo era capaz de tocar cualquier instrumento, aunque su especialidad era el arpa; Chico, por su parte, era un excelente pianista, y Groucho cantaba y tocaba la guitarra.

Salvo Gummo, intervienen cuatro hermanos –Groucho, Harpo, Chico y Zeppo- en Sopa de ganso. Y a partir de 1935, cuando realizan Una noche en la ópera, el grupo se reduce sólo a tres: Chico, Harpo y  Groucho (en realidad se llamaba Julius).

Personajes

Groucho es el líder nato, un tipo con un talento excepcional, un dandy con un llamativo bigote de betún y andares extravagantes, como de pato mareado, con una verborrea cáustica. No en vano, fue un magnífico escritor, que llegó a escribir sus memorias. Amigo del dinero (y por ende de las extravagancias), siempre tras los huesitos (mejor sería decir las carnes) de la millonaria, ridícula y relamida Margaret Dumont, que encajaba con estoicismo y cierta resignación los golpes humorísticos que le propinaba constantemente Groucho, el cual continuó su carrera en solitario como animador de radio y televisión. Recibió un Óscar honorífico en 1974, tres años antes de su muerte.

Harpo es el anarquista mudo, con pelucón, que va a su aire, con absoluta libertad, imprevisible, tan pronto lo vemos extasiado con la música, tocando el arpa (de ahí tal vez su nombre artístico) como dispuesto a romperlo todo. Su gabardina es un auténtico cajón de sastre, una chistera de la que puede salir cualquier cosa. Cual si fuera un sátiro, suele perseguir a las mujeres con una bocina.

Por su parte, Chico es como el puente de unión entre sus hermanos. Un pícaro burlón, que habla un inglés macarrónico, con falso acento italiano, dispuesto a embaucar a cualquiera. En la vida real, se sabe que era un jugador empedernido, un ludópata, o sea.

En general, todos ellos se comportan de un modo amoral, despreciando el amor y sirviéndose de la mujer. En el fondo, son unos crápulas divertidos.

El cine de los Marx, o por mejor decir su humor absurdo y surrealista, ha influido definitivamente en el cine de Woody Allen, cineasta que siente auténtica devoción, sobre todo por Groucho. Véase por ejemplo La última noche de Boris Gruschenko.

Manuel Cuenya

Mario

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