Categorías: Más noticias

Juan Goytisolo, exiliado de aquí y de allá

Se alegra uno que este grandísimo narrador y ensayista haya conseguido, al fin, el Premio Nacional de las Letras Españolas, aunque él se sienta un apátrida, “exiliado de aquí y de allá”, defensor de causas perdidas: la inmigración, los valores de la cultura islámica, la sensualidad arábiga frente a la cutrez y monacalidad de la cristiandad vieja, la vida en su estado primigenio, alejada de la asepsia moderna, que nos convierte en monstruos nucleares, guerreros atómicos, etc.; apartado de los abrevaderos  y pesebres de nuestro país, porque Juan Goytisolo siempre ha nadado a contracorriente. Y la suya es una prosa libre y cosmopolita, abierta a todas las voces y lenguas.

Se me ocurre que Goytisolo –ya lo dije en su día- se merecería una invitación para participar en Tardes de autor de Bembibre, capital berciana en la que conviven, siempre en armonía, ciudadanos de diversos países y culturas, lugar de mestizaje, que a nuestro autor a buen seguro le encantaría. No obstante, el guionista de la serie de televisión Alquibla y colaborador del diario El País, viaja cada vez menos, él que ha sido gran viajero y experto literato de viajes por el ancho mundo. Hace ya algunos años me confesó que no conocía la provincia de León. Luego es un pretexto, a mayores,  para que venga a conocernos, si aún no lo ha hecho.

Queda lanzada la propuesta, desde este espacio digital, porque sé que es uno de los escritores favoritos de Tomás Néstor, aunque también soy consciente de la dificultad de Goytisolo para que viaje desde Marrakech hasta Bembibre.

Descubrí su figura y obra durante mi estancia en Almería, allá por el año de 1997, lo que me permitió asimismo cruzar el estrecho, en busca de ese mundo, tan diferente al nuestro, y a la vez tan familiar.

El mundo árabe, mal que les pese a muchos, ha marcado nuestra cultura y nuestra lengua, y por ende nuestro pensamiento, porque éste se articula a través de la palabra. Conviene recordar que nuestro idioma cuenta con unos 4.000 vocablos de origen árabe (http://cuenya.blogspot.com/2009/11/lengua-arabe-en-la-castellana.html).

Almería como lugar de residencia y punto de partida hacia el universo islámico. Almería como espacio literario, sustancioso y sugerente, que el escritor nos mostró en sus Campos de Níjar y La Chanca, y que le sirvió de trampolín hacia la otra orilla, tan lejana y a la vez tan próxima: la mítica ciudad de Tánger, su siguiente destino, donde escribió aquella memorable novela que es Reivindicación del Conde Don Julián (“tierra ingrata, entre todas espuria y mezquina, jamás volveré a ti”). Y ciudad en la que, a través del Instituto Cervantes, se le rinde homenaje con una biblioteca que lleva su nombre.

Tánger como punto de encuentro de escritores y artistas varios, entre otros Paul Bowles, Kerouac, Ginsberg, Burroughs.

Su condición de exiliado lo ha convertido, no sólo en un gran escritor, sino en un viajero en constante búsqueda de valores esenciales, en los diferentes países en los que ha vivido: España, Francia, Marruecos… y en todos los lugares que ha visitado, desde Argelia, Egipto, Turquía, Chechenia o Sarajevo hasta Méjico/México (uno de sus países preferidos), Cuba o Estados Unidos,  a los que dedica algunos de sus libros, como Cuadernos de Sarajevo, Argelia en el vendaval o Aproximaciones a Gaudí en Capadocia.  

Juan Goytisolo (hermano José Agustín y Luis) es uno de los pocos escritores españoles que habla árabe, quizá sea el único, después del Arcipreste de Hita. Nunca olvidaré aquel encuentro con él en el Café de France de Marrakech, y la conversación que tuvo con mi amiga marroquí Hayat, quien me confirmó su excelente manejo del árabe marroquí. “Aprendí el árabe dialectal escuchando a los narradores que cada noche se dan cita en la plaza de Djemáa-el-Fná”.

Deudor de la literatura oral, de ahí su devoción por los cuentistas de la famosa plaza de Marrakech, su narrativa, digamos prosódica, está concebida para ser recitada más que para ser leída.

En otras épocas, sobre todo en el Medioevo, los autores escribían para ser recitados –asegura Goytisolo-. Incluso en La Celestina o en El Lazarillo, hay una prosodia extraordinaria, que reaparece en el siglo XX con escritores de la talla de Louis- Ferdinand Céline, autor de Viaje al fin de la noche, o Joyce.

Su reivindicación de este tipo de literatura, y por consiguiente la declaración de la Djemáa-el-Fna de Marrakech como patrimonio oral e inmaterial de la humanidad, a la que le dedica un capítulo en su libro Makbara, hacen de este escritor uno de los más singulares e interesantes de nuestro panorama literario. 

En el fondo, esta plaza es un inmenso libro abierto, como Las mil y una noches, al amor/calor de las lámparas de gas y el sonido hipnótico de músicas bereberes. La Djemáa o Xemáa es, además, un magnífico teatro al aire libre, el gran teatro del mundo, en el que conviven los juglares y el público ávido de historias.

Desde sus inicios tuvo que enfrentarse a la censura franquista. No obstante, su labor como consejero literario en la editorial Gallimard, en París,  le permitió publicar algunas de las novelas más interesantes que se escribían en aquella España censora, y forjarse como escritor y referente intelectual de los exiliados republicanos españoles en Francia y en países como México/Méjico.

Durante su estancia en la Ciudad de la Luz, conoció a  su mujer, Monique Lange, que se encargaba de la literatura extranjera en Gallimard. También en la capital francesa conoció a Jean Genet (enterrado en el cementerio español de Larache, Marruecos), a Sartre y Simone de Beauvoir. Con ésta última viajó, incluso, al sur de España.

Genet, autor entre otras obras de Diario de un ladrón, ejerció gran influencia en su persona y en su literatura.

La mirada que nos ofrece Goytisolo acerca de París, sobre todo en Paisajes después de la batalla, resulta arriesgada y harto original, porque deja a un lado el París de cartón-piedra, para adentrarnos en los bajos fondos de una ciudad bastarda y mestiza, pícara y multicultural, que podemos encontrar en el barrio de Barbès, Belleville o  el Faubourg Saint-Denis y la Porte de Clignancourt.  Ese París subterráneo y putañero que también está en la poesía iluminada e infernal de Rimbaud y en la prosa lírica de Henry Miller.

Sifilíticos, locos, reyes, peleles, ventrílocuos,/ ¿qué pueden importarle a la puta París/ vuestras almas y cuerpos, vuestros venenos y andrajos?/ ¡Ella os sacudirá de encima, malditos huraños!
(Rimbaud, La orgía parisiense).

Y para terminar, os recomiendo que leáis su gran obra autobiográfica, Coto vedado.

Manuel Cuenya

jachaves

Entradas recientes

La Casa de las Culturas de Bembibre acogerá en agosto la exposición “Áureas”

La Casa de las Culturas de Bembibre acogerá del 3 al 26 de agosto la…

10 horas hace

Bembibre cerró el congreso autonómico de Juventudes Socialistas con la vivienda y la despoblación como principales retos

Bembibre acogió este domingo, 26 de julio, la clausura del XIV Congreso Autonómico de Juventudes…

1 día hace

A CIENCIA CIERTA / Más detalles respecto al eclipse total de Sol que se avecina

Mientras en Argentina siguen apareciendo (según las redes sociales) teorías más o menos curiosas para…

1 día hace

Technosylva Rower Bembibre Cycling Team culmina una gran remontada en la Vuelta a Castilla y León élite-sub23 con Iván Loaisa en el podio final

El Technosylva Rower Bembibre Cycling Team firmó una sobresaliente actuación en la Vuelta a Castilla…

1 día hace

Laura Porta seguirá liderando el centro del campo del Bembibre Hockey Club

El Bembibre Hockey Club continúa perfilando su plantilla para la temporada 2026/27 en la OK…

1 día hace

El CD Santiago se impone en el Memorial Luis Vega

El Jesús Esteban acogió este fin de semana una nueva edición del Memorial Luis Vega,…

2 días hace