¿Domingo abierto?

Ya se vive en internet casi tanto como afuera, y cada poco se me aparece delante una reivindicación como: «Domingos y festivos ¿Abierto? No, gracias. Ni los trabajadores queremos ni los consumidores lo necesitamos».

No es de trabajadores de sanidad, o de seguridad; ni de medios de comunicación; ni siquiera de mis sacrificados compañeros de hostelería.

No, es de trabajadores de comercio, que no es que no entienda su petición porque pedir es gratis y cada uno pelea por lo suyo, pero señores/as, a mí me suena a burla y sé que voy a lanzarme a la piscina de la polémica y que quizás muchos empezaréis a soplar hasta hacer aguas turbulentas… quizás incluso acusándome de que uno de izquierdas no debería hablar así, pero allá van mis argumentos:

¿Habéis pensado en las decenas de trabajos que también funcionan en festivos y sus empleados lo asumen con normalidad? Y muchos no porque sean necesidades, sino simplemente porque nos hacen la vida más fácil… porque esa es otra: es que encima vuestras peticiones las hacéis a menudo en términos presuntuosos como esos de que «ni los consumidores lo necesitáis» (¡Qué palabra tan grande la necesidad!).

Joer, pocas cosas habrá menos necesarias que un bar… y pocas más necesarias que comer, y oye que nos cortáis el suministro de una de las necesidades básicas en festivos.

Si yo tampoco quiero trabajar un domingo, yo lo que quiero es que me toque la lotería, pero claro es que entre Dios y Darwin algo falló que resulta que no se puede tener todo.

Y perdonad, pero yo sí necesito a veces comprar en festivos. Entre mi trabajo, el de mi mujer y atender a nuestra hija, a veces cuando se da el eclipse anular para poder comprar es en festivos… y normalmente no se puede, así que tenemos que esperar a una alineación planetaria.

Y no debo de ser tan raro queriendo comprar en festivo, eh, porque tengo una tiendina pegada al bar y no hay festivo (ni día normal a deshora) que no tengamos que atender a unas cuantas personas. Y ojo, que no me quejo aquí de que hagan así; al contrario, lo que vengo a decir con este artículo es que es normal que a la gente se le olviden cosillas, o le surjan necesidades de compra, también en festivos.

¿A que queréis el periódico o el informativo del domingo? Pues esos de la tele y hasta quien hizo llegar el periódico son gente trabajando.
¿A que queréis ir a tomar algo el sábado (ya domingo, al loro) a las dos de la mañana? O venga, a una hora más normal, pero en festivo: pues tendrá que haber alguien despachando.
¿A que si el vecino de arriba se pone a bailar claqué a las tantas de la víspera de Todos los Santos, viene bien que la poli le haga una visita para relajarle un poco los ánimos?
¿A que si te pones malo en Nochevieja tiene que haber enfermeras, auxiliares, médicos, … dispuestos a brindarte un jarabe?
¿A que queremos a una persona en el puesto de peaje y no a una puñetera máquina?

Bueno, pues si a mí se me funde el fluorescente circular de la cocina la noche antes de un puente de tres días ¿Por qué me queréis dejar sin luz? Joer, es que ni velas me dejáis comprar.

Pongamos que por una de esas desgraciadas casualidades, que no lo son tanto porque pasan, se rompe la goma de entrada de agua al lavavajillas: podría ir a comprarla por unos pocos euros, pero Murphy quiso que pasara en Nochebuena y tengo dos opciones: pasarme el entrañable día de Navidad fregando, o llamar a un fontanero de urgencia para empezar ya la cuesta de enero.

¡Qué alegría, que dicen mis siete primos que vienen hoy domingo a hacernos una visita, habrá que comprar algo para que coman! -No, no [me diría un comerciante]… que es fin de semana, ajo y agua- ¿Y si no tengo ni ajo y agua?

Si mi bebé rompe algo y lo necesito… ahhh, que es fin de semana, a chupar el dedo.

En fin… que, ironías aparte, la apertura del comercio en festivos es una demanda de la sociedad hoy en día, por mucho que antaño no se abriera en domingo y no pasara nada (ese es uno de los argumentos que esgrimen, pero es que si nos remontamos más atrás había que ir a por la comida al monte y tampoco pasaba nada).

Así que pedid salarios y turnos dignos, eso sí, pero aceptad ya que no pasa nada porque descanséis en vez de un domingo un miércoles y cosas así.

Creo que libertad de fechas y horarios en el comercio tendría otros efectos positivos, además de dar el servicio de poder comprar alimento y otras cosas cualquier día (que comemos todos los días y cualquier día se estropea algo): no tendríais que faltar al trabajo o pedir el día (o ir de urgencias) para ir a consulta médica, por ejemplo… y en trabajos como los bares tendríamos clientela de forma más regular, no como ahora que tan pronto no se da hecho que se tiene que poner uno a escribir estas cosas para pasar el rato.

Tomás Vega Moralejo

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