Una insumisión fiscal inesperada

Destrozaría mi teclado a base de pulsaciones si con ello consiguiera enviar al turno de oficio a cierta abogada del Estado, y de “todos”.

Las leyes están hechas para resolver conflictos, pero hay que ser capaces de llegar vivos hasta ese momento. Para conseguirlo es imprescindible la memoria, pues hasta la poca que tienen los peces les sirve para reconocer a sus depredadores y salir huyendo.

Imposible borrar del recuerdo aquel “IVA de las chuches”. Se empieza así, y se termina intentando apropiarse de lo que es de «todos» para salvar a uno solo de los propios.

¿Acaso no sabe la letrada que la “publicidad” obliga al anunciante? ¿Tampoco conoce la Constitución? ¿Cuánto tiempo va a tardar algún partido, emergente o no, en darse por aludido? ¿Y cuando aparecerá alguien que reclame la restitución de nuestra dignidad exigiendo que retire ya el insulto, o presentar demanda si procediera? 

Si un Estado necesario es capaz de vender en el baratillo sus principios para defender a la sucesora repudiada de una Monarquía en el banquillo, decida usted mismo, lector, quien está sobrando aquí, además de un gobierno disfuncionando: Los contribuyentes o Felipe VI, el contribuido.

Domingo Sanz

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