Camino de Santiago por Manzanal – Abel Aparicio

Se dice de Astorga que es un cruce de caminos, o al menos eso rezaban unas pegatinas que había cuando yo era pequeño, refiriéndose a la vía que transcurre entre Mérida y Astorga, es decir, La Vía de la Plata y el Camino de Santiago en su variante conocida como el Camino Francés, entre Saint Jean Pied de Port/Donibane Garazi y Santiago de Compostela, tomando el pueblo del País Vasco francés como inicio de ruta, aunque son varias las alternativas.

Muy cerca de Las Ventas de Albares está Bembibre, con el Santuario del Ecce Homo y el recuerdo de un hospital de peregrinos que  los franceses destruyeron en 1809. Bembibre ya cuenta con una escultura que homenajea la obra que hizo universal a esta villa, El señor de Bembibre, en la carretera que va a San Román. Será en San Román donde se conoció un hospital de peregrinos con el nombre de Santa Catalina.

Desde San Román salían dos variantes, una por Congosto hasta Cacabelos, cuyo recorrido hoy se hace imposible por el pantano de Bárcena y la otra por Almázcara y San Miguel de las Dueñas. Por este tramo de la N-VI se va paralelo a la A-6 y a la vía de tren, hasta llegar a San Miguel, donde nos dirigiremos al Monasterio Cisterciense, fundado a finales del siglo X. En el interior se encuentra un relieve labrado en piedra con una imagen de Santiago Apóstol. Antes de volver a la N-VI que nos lleva por Montearenas a Ponferrada, tenemos que compartir un pequeño tramo con la Ruta de los Canteros.

Ya en Ponferrada, ciudad que debe su nombre al puente de hierro (Pons Ferrata) que cruza el rio Sil mandado construir en el año 1082 por Osmundo, Obispo de Astorga y por  Alfonso VI, monarca del Reino de León para facilitar el tránsito de peregrinos, llegamos a la Plaza del Ayuntamiento y de aquí por la calle del Reloj a la Plaza Virgen de la Encina, donde di por finalizada la ruta

Espero que los organismos públicos que tienen competencia en este asunto así como los vecinos de los pueblos por los que transcurre la ruta se pongan manos a la obra y pongan en marcha este proyecto que beneficiará, entiendo que notablemente, a la vida de pueblos y ciudades que atraviesa. Quizás haya personas que quieran alejarse de la muchedumbre y hacer el camino de una forma más tranquila, sin seguir esa autopista de flechas amarillas que un buen día de los años setenta Elías Valiña –párroco de O Cebreiro- decidió pintar sin tener en cuenta el ramal de Manzanal. Espero que el apoyo que merecidamente se le está dando al Camino de Invierno (Ponferrada – Santiago por Valdeorras) también se le dé a esta variante y se noten sus beneficios, tanto para los peregrinos como para los lugareños. Depende del impulso que le demos, hagámoslo por nosotros, por la historia y por la naturaleza. ¡Alantre!

Texto: Abel Aparicio

Fotos: Abel Aparicio, excepto Santuario del Ecce Homo (Bembibre Digital)

 

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